El mes pasado se estrenó la nueva temporada de la popular serie de Netflix, Stranger Things 2, la cual es dirigida por los hermanos Matt y Ross Duffer, y que viene cautivando a jóvenes y adultos por sus claras referencias a películas de Hollywood de los años 80.

La referencia a filmes como ET, The Goonies, Stand By Me, The Thing, Alien, Carrie, Encuentros cercanos del tercer tipo, Star Wars, Jaws, A Nightmare on Elm Street, Poltergeist o Predator, son más que evidentes y, es quizás por ello, que se ha convertido en una serie de culto contemporáneo.

Solamente en el primer episodio, estrenado el 27 de octubre pasado, hubo un total de 16 millones de espectadores.

En esta temporada 2 se mantiene la misma línea de tiempo que la primera y continúa la trama planteada por los hermanos Duffer.

La serie se desarrolla en la década de los ochenta, en el pueblo de Hawkins (Indiana), donde un grupo de niños conformado por Will Byers, Mike Wheeler, Dusty Henderson y Lucas Sinclair conocen a Eleven, una niña con poderes psicoquinéticos y víctima de experimentos patrocinados por el gobierno, que luego los ayudará a combatir las amenazas provenientes de una realidad paralela (el Upside Down) repleta de monstruos que ponen en juego el destino de la raza humana.

ALERTA DE SPOILER

En la segunda temporada, el papel de Eleven, interpretado por Millie Bobby Brown, es el que podría mostrar o expresar una cierta aproximación al Evangelio. ¿Por qué?

Podría establecerse una similitud entre los actos de sacrificio y sufrimiento de Eleven con aquel ejemplo que Cristo dio a sus discípulos: “Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos” (Juan 15, 13).

Eleven puede considerarse un reflejo de esto en la primera temporada cuando salva a sus amigos del Demogorgon, un monstruo carnívoro de aspecto alienígena que parecía invencible. Al final de la temporada, Eleven decide inmolarse para acabar con este símbolo de muerte y mal absoluto, y así salvar a sus seres queridos.

En esta segunda temporada, Eleven no se aleja de aquella pureza característica de los niños –ella tiene aproximadamente 13 años–, y vuelve a repetir el plato demostrando sacrificio y entrega por sus amigos, a pesar de verse contrariada en más de una ocasión.

Eleven se embarca en un viaje de autodescubrimiento para conocer su historia y comprender cómo aprovechar sus dones sobrenaturales.

Al inicio se encuentra bajo el cuidado de Jim Hopper, el jefe de policía que sacrifica su trabajo y posición para cuidar al grupo de niños protagonistas ante las amenazas del Upside Down.

Sin embargo, en un momento dado, Eleven mantiene una discusión con Hopper y decide abandonarlo y partir a buscar a su “hermana”, Kali, una joven con poderes telequinéticos con quien padeció las mismas torturas y experimentos en el laboratorio de Hawkins.

Al conocer a Kali, también conoció al grupo de amigos con quienes convivía en un edificio abandonado de Chicago. Este grupo se caracteriza por robar para subsistir y dar caza a todos aquellos que estuvieron involucrados en lo que sucedió en el laboratorio.

Eleven, en un primer momento, fue influenciada por Kali y persiguieron a unos de los científicos que provocó que fueran separadas de sus verdaderos padres y usadas como ratas de laboratorio.

Al hallarlo, Kali exhortó a Eleven a acabar con la vida del científico. Sin embargo, esta última dio un paso atrás al ser interpelada por su consciencia y su deber de hacer el bien. Eleven decidió no quitarle la vida y abandonó la “nueva vida” que iba a emprender, una vida que si bien se veía muy atractiva, la llevaría a actuar en contra de su propia consciencia.

Antes de abandonar a este grupo, Eleven rememora –a través de flashbacks– a sus verdaderos amigos, quienes la extrañaban, y además, se encontraban en peligro debido a la amenaza de nuevos seres del Upside Down: los Demodogs, una versión de cuatro patas del Demogorgon, y el Mind Flayer, una entidad malévola compuesta de sombras y que es el principal antagonista de la serie.

Nuevamente, Eleven decide salvar a sus amigos con sus poderes sobrehumanos.

Los encuentra cuando estaban próximos a ser devorados por los Demodogs y se reencuentra con ellos con la esperanza de no volver a huir, sino más bien, quedarse en casa para siempre.

En la primera temporada solo a través de su sacrificio pudo salvar a aquellos a quienes amaba, y en la segunda, no dudó en hacer lo mismo.

En consecuencia, el personaje de Eleven podría interpelar al católico a recordar, en primer lugar, a sobrellevar el sufrimiento a pesar de las contrariedades, y en segundo lugar, a no dudar en sacrificarse por los amigos, inclusive, dando la propia vida.

Si bien Eleven no es Cristo, su papel podría ayudar a algunos católicos a reavivar su fe y a recordar aquellos pasajes bíblicos en los que el Señor muestra el camino hacia el verdadero amor, un amor que únicamente se muestra a través del sacrificio sin esperar nada a cambio.

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