"Robin Williams Aviano" by U.S. Air Force photo/Airman 1st Class Tabitha M. Mans

“Robin Williams Aviano” by U.S. Air Force photo/Airman 1st Class Tabitha M. Mans

Viendo a Garrick, actor de la Inglaterra, / el pueblo al aplaudirlo le decía: / Eres el más gracioso de la tierra y el más feliz. / Y el cómico reía. (Fragmento de Reír Llorando, poema de Juan de Dios Peza*).

Según reportaba ayer la revista Rolling Stone, en uno de los más recientes informes que he leído tras enterarme de la muerte de Robin Williams, “las autoridades creen que el actor y comediante se colgó con un cinturón en la habitación de su hogar en Tiburon, California, cerca de San Francisco. Williams también tenía cortes superficiales en su muñeca y la policía encontró un cuchillo de bolsillo cerca de él”.

Nadie lo puede creer. Yo mismo, recordando todas las magistrales sonrisas que imprimió en tantas memorables películas -que han marcado tanto mi vida como las de millones en todo el mundo-, no termino de digerirlo.

¿Por qué? Una época de depresión, recaída en viejos vicios, problemas económicos. Los analistas ya se rebanan los sesos en explicar lo mundanamente inexplicable: la decisión de acabar con la vida propia, en medio de lo que tantos podrían envidiar: Fama, fortuna…

Pero, entonces, ¿por qué?

¡Ay ! ¡ Cuántas veces al reír se llora!… / ¡Nadie en lo alegre de la risa fíe, / porque en los seres que el dolor devora / el alma llora cuando el rostro ríe (Otro fragmento de Reír Llorando).

Michael Ian Black, precisamente comediante, publicó en Twitter tras conocerse la muerte de Williams, que “perdemos al menos un gran cómico por suicidio o sobredosis cada año. Nuestros trabajos son comunicar, pero parece que no sabemos cómo pedir ayuda”.

Pero, nuevamente, ¿por qué? Porque, queda una vez más muy claro, la fama, el dinero, el éxito profesional, los títulos en el mundo, la buena reputación, que los amigos hablen bien… no basta.

¿Qué basta? ¿Qué falta en la vida? Dios, Dios y Dios.

Ya lo decía el Papa Francisco a los jóvenes reunidos en la playa de Copacabana por la Jornada Mundial de la Juventud: “Jesús nos ofrece algo más grande que la Copa del Mundo”.

No riquezas, no fama, no éxito, no un “buen nombre”, algo aún más grande. Y si no tenemos claro eso en nuestros corazones, solo queda espacio para la desesperanza.

Por eso, el Papa pedía entre sus intenciones de oración de octubre del año pasado rezar para “que quienes se sienten agobiados hasta el extremo de desear el fin de su vida, adviertan la cercanía amorosa de Dios”.

Solo esta “cercanía amorosa de Dios” es la que verdaderamente nos llena, nos calma.

Recemos por el alma de Robin Williams, pues a pesar de su desesperanza, como enseña el Catecismo, a los suicidas “Dios puede haberles facilitado por caminos que Él solo conoce la ocasión de un arrepentimiento salvador. La Iglesia ora por las personas que han atentado contra su vida”.

*Pueden encontrar el texto completo de Reír Llorando en versión PDF este enlace: http://www.perueduca.edu.pe/c/document_library/get_file?p_l_id=42501&folderId=59268&name=DLFE-3754.pdf