Alan Sears y su esposa saludan al Papa Francisco en el Vaticano.

Alan Sears y su esposa saludan al Papa Francisco.

Por Alan Sears

Alan Sears es un ex fiscal federal de Estados Unidos que ha tenido varios cargos en los departamentos de Justicia e Interior durante el gobierno de Ronald Reagan. Actualmente es el presidente y jefe ejecutivo de Alliance Defending Freedom, una organización jurídica sin fines de lucro, constructora de alianzas, que defiende el derecho de las personas a vivir libremente su fe.

El año pasado, mientras participaba en Roma del coloquio extraordinario, multi-religioso y auspiciado por el Vaticano sobre la “Complementariedad del Hombre y la Mujer en el Matrimonio”, mi esposa y yo tuvimos privilegiada y maravillosa oportunidad de reunirnos brevemente con Su Santidad, el Papa Francisco. Más tarde ese mismo día incluso pudimos ver una parte de su residencia personal, almorzar con otros invitados en su comedor, y ver la pequeña capilla donde ofrece sus oraciones privadas y comienza cada día con la celebración de la Misa.

Muchas impresiones perduran de esa preciada visita. Una es la de la muy verdadera compasión del Papa Francisco por todas las personas. Vimos cómo hizo un espacio para encontrarse con los discapacitados que habían ido a verlo, abrazando a cada uno de ellos con una conmovedora ternura y afecto. Estuvimos junto a él mientras conversaba cálidamente con un compañero sacerdote de América Latina en su español nativo. Este es un hombre que diariamente se para frente a miles, interactúa con rebosantes multitudes, y se encuentra uno a uno con docenas de peticionarios y simpatizantes. Aun así, una muy personal empatía irradia de este pontífice, y fluye casi tangiblemente hacia cada uno con el que se relaciona.

Es un oyente extraordinario. En nuestra reunión le compartimos el trabajo de nuestro ministerio legal mundial, Alliance Defending Freedom, él mostró una concentración casi como láser, hizo una pregunta reflexiva, donando generosamente de su tiempo muy limitado para realmente escuchar y entender lo que le estábamos diciendo, y ofreciendo su aliento y bendición. Durante 35 años en el servicio público, he interactuado con un conjunto importante de personas en altas posiciones –líderes de iglesias así como políticos– y puedo atestiguar cuán verdaderamente inusual ese tipo de atención dentro de un ambiente tan lleno y exigente.

Al arrodillarnos ante el altar en la pequeña capilla donde el Papa Francisco celebra, fuimos abrigados y alentados por la conciencia de que el Santo Padre comienza y termina cada día casi en la misma posición… rezando a su Padre en el cielo, y escuchando, sin duda, con esa mismo concentración consumada que ofrece a aquellos que buscan su atención durante el día.

Saber que el líder cristiano más reconocido e influyente del mundo se esfuerza tan conscientemente por sincronizar su fe con sus declaraciones públicas es una inspiración particular, al considerar el visible, franco compromiso de Su Santidad con la santidad de la vida y el matrimonio.

La increíble respuesta de los líderes religiosos de todo el mundo a la reunión del año pasado sobre el matrimonio fue un gran testimonio de la autoridad única que el Papa lleva sobre este tema crecientemente vital. Y el hecho de que Su Santidad fuera tan elocuente y abierto al llamar a estos líderes, a pesar de sus diferentes credos y desacuerdos teológicos, al reconocimiento unánime del matrimonio como la unión de un hombre y una mujer ha tenido implicaciones enormemente positivas para el debate cultural y político actual.

Por la misma razón, no solo las palabras del Papa, sino su propia vida y forma –la empatía genuina y compromiso que le vimos llevar a cada uno de sus encuentros personales– subraya su duradero compromiso con la santidad de cada vida, in imago Dei.

Debido a que la importancia de la libertad religiosa está basada en la santidad no solo de la vida, sino de la consciencia individual… y debido al creciente esfuerzo de distorsionar y destruir el matrimonio son más y más el trampolín para los ataques legales contra la libertad religiosa… las claras y reiteradas declaraciones en defensa de la vida y el matrimonio del Santo Padre son un aliento crucial para la actual lucha de los cristianos alrededor del mundo para preservar –y expandir– la libertad religiosa.

Como es el Papa, sus comentarios sobre muchos temas son inevitablemente escrutados, citados dentro y fuera de contexto, y a menudo nublados por la controversia. Pero sobre el matrimonio y la vida, sus palabras y su significado son inequívocos. Recemos para que su Iglesia y nuestro mundo esté escuchando tan atentamente como él.

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