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José Manuel Vidal. Foto: Captura de video / YouTube.

No es con gusto ni con frecuencia que pongo comillas a términos como periodista o católico. Pero luego de leer el “reportaje” publicado por el ex sacerdote José Manuel Vidal abordando la supuesta “realidad” de la Iglesia en el Perú; uno no sabe si asumir que el autor padece de ignorancia insuperable o ha caído en la mentira patológica.

Las opiniones de Vidal, reflejo de un proyecto de Iglesia en total decadencia, sin seguidores, sin energía y sin futuro, nunca han sido de mi interés. Pero en este caso, Vidal no solo opina de Perú, mi país natal, sino que dice hacerlo después de haberlo visitado. Dice haber estado una semana en mi país y asegura haber llegado a una conclusión: el único problema de la Iglesia en el Perú se llama el Cardenal Juan Luis Cipriani, el Arzobispo de Lima y Primado del Perú, que según una reciente encuesta –que Vidal no menciona- cuenta con una popularidad sorprendente a pesar de los ataques que recibe diariamente.

Si España fuera dueña de una nave espacial que orbita la tierra, yo habría asumido que fue desde esa nave, sin gravedad y sin contacto, que Vidal visitó el Perú. Pero me temo que, a menos que mienta también sobre esto, efectivamente puso pie en mi país. Pero el pie y no mucho más.

Vidal asegura en su “noticia”, que se ha reunido en Lima con “eclesiásticos de las diversas sensibilidades”. He consultado a personas de “diversas sensibilidades” que no pertenecen al reducido y elitista cogollo que los peruanos conocemos como los “caviares”, y no sólo no han visto a Vidal, sino que ni siquiera saben quién es.

Los emperadores del planetoide caviar en el Perú son los directivos de la ex Pontificia Universidad Católica del Perú (ex PUCP), con su rector Marcial Rubio a la cabeza. La defensa de Vidal a Rubio y sus co-admiradores de las “hueveras de esturión” evidencia que han sido ellos quienes lo han convencido de lo absurdo: de que en Perú hasta los católicos “más moderados” rechazan al Arzobispo de Lima.

Vidal se comió, con muchas ganas y a lo largo del circuito culinario con el que fue agasajado, mentiras que aclaro a continuación:

1. El Papa Francisco nunca ha querido remover al Cardenal Juan Luis Cipriani, con quien tiene una excelente relación. Que le pregunte Vidal al Arzobispo jesuita de Huancayo, Mons. Pedro Barreto, si es que se puede afirmar que el Papa quiere defenestrar al Cardenal. Un medio peruano así lo anunció, ACI Prensa entrevistó a Mons. Barreto y él negó haber dicho u oído del Papa tal cosa.

2. El conflicto con la ex PUCP no es una “obsesión” del Cardenal Cipriani. El Papa mismo ha apoyado la visita de la nueva comisión que, puedo anticipar, concluirá lo mismo que concluyó la anterior: La ex PUCP NO ES católica ni quiere serlo.

3. Es absolutamente falso que le hayan pedido la renuncia al Cardenal Cipriani y éste no haya aceptado “por soberbio”. Desafío a Vidal a decir quién le pidió la supuesta renuncia.

4. Vidal dice que para que salga de la Arquidiócesis de Lima le habrían ofrecido al Cardenal Cipriani ser Prelado del Opus Dei. Esta teoría no sólo es falsa, sino absolutamente ridícula e intragable, simplemente porque va contra el protocolo de la Iglesia. Un Arzobispo que es Cardenal no sería nombrado Vicario del Opus Dei, que tiene rango de Obispo/Prelado.

5. Las supuestas tensiones entre Bergoglio y Cipriani durante la Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Aparecida son falsas. Vidal no estuvo en las sesiones de Aparecida ni en la sala de prensa. Yo sí estuve en Aparecida con tres periodistas más de ACI Prensa. Todos vimos la excelente relación entre ambos.

6. Vidal dice que el rector de la ex PUCP recibe insultos y amenazas telefónicas y en las calles. Sin embargo, son las huestes de la ex PUCP las que insultan sistemáticamente al Cardenal, y nadie insultaría a Rubio aún queriéndolo. Ni yo reconocería a Rubio por la calle… porque fuera del circuito caviar, no es una figura tan conocida.

7. Pero pocas mentiras son más patéticas e infundadas que la que aduce que el Papa Francisco en su próximo viaje a América del Sur en julio –en que irá a Ecuador, Paraguay y Bolivia– está evitando el Perú para mandar un supuesto “mensaje” al Cardenal Cipriani. Si así fuera… ¿Por qué el Papa no visita otra diócesis peruana evitando Lima, para que así su mensaje fuera “claro”? Vidal no puede reclamarse periodista y no saber que el Papa ha expresado –al Cardenal Cipriani precisamente– su deseo de viajar a Perú, probablemente en 2016.

Cuando un profesional comete errores graves, algo sucede: va a juicio, pierde el trabajo o paga una multa. ¿Qué consecuencias piensa pagar Vidal, aunque sea por decencia, cuando el Vaticano declare a la ExPUCP en falta y el Papa viaje a Perú y se dé un abrazo con su amigo el Primado peruano?

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