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Por Dra. Grazie Pozo Christie

En este mes pasado hemos visto un gran escándalo que ha estremecido la fundación de Planned Parenthood.  A varios funcionarios de la adinerada fundación se les ha filmado in fraganti, discutiendo con una frivolidad asombrosa la mejor forma de abortar a un feto. No la mejor forma para la madre, o para el feto, sino para las compañías de investigación que pagan por los órganos que obtienen.

Para repasar, Planned Parenthood recibe más de 500 millones de dólares anuales de nosotros, los que pagamos impuestos. Con este dinero, y mucho más que reciben de Medicaid y de subvenciones y contratos gubernamentales, realizan más de 300 mil abortos al año. En el año 2013, un 94 por ciento de sus servicios de embarazo consistieron simplemente en el aborto. El cuidado prenatal y la adopción llegan solo al 5 por ciento.

Los que apoyan la institución, incluyendo el Partido Demócrata y la Casa Blanca, gustan describirla como una fuente de cuidados primarios para las mujeres. La verdad es que su menú de cuidados médicos es muy corto y el aborto es el principal.

Planned Parenthood ha sabido agrandar sus ingresos con gran éxito. Parece que en vez de simplemente echar los tristes “productos de la concepción” a la basura, los venden a compañías de investigación que pagan altos precios por los órganos de los fetos, especialmente si están intactos. En los videos se les ve regatear con los directores de la fundación. Una de ellos dice, riéndose, que les quiere vender muchos órganos y de buena calidad, ¡porque quisiera comprarse un Lamborghini!

Hay leyes contra la venta de órganos fetales. Para cubrirse hablan del costo del “traslado” del tejido aunque sugieren que estarían satisfechos si al final del mes hubieran obtenido una considerable ganancia. También hablan de la dificultad de que, a veces, tienen para conseguir que las mamas consientan a la “donación” del tejido. ¡Qué lástima me da al pensar en esas pobres madres!

A mí lo que más me molesta, como latina, es que Planned Parenthood tiene raíces definitivamente racistas. Fue fundada por una famosa promotora de la eugenesia: Margaret Sanger. Ella estaba plenamente opuesta a la reproducción de los inmigrantes, de las razas que ella consideraba inferiores y de las personas con discapacidad mental.

Dedicó su vida a esta labor. Sus partidarios hoy en día la pintan como una heroína de la liberación femenina, pero yo sé que mi nacimiento no le hubiera caído nada bien. Inmigrante y pobre, mi madre no le hubiera parecido buena candidata para reproducirse.

Hillary Clinton recibió con gran orgullo el premio Margaret Sanger en el 2009 y dijo: “yo admiro a Margaret Sanger enormemente, su valentía, tenacidad, y su visión”.  Eso me aterra un poco.

También me estremece que el impacto del aborto se siente mucho más en las mujeres latinas y afro-americanas. Nosotros formamos una minoría de la población pero entre ambas llegamos a una aterradora estadística: nos hacen el 60 por ciento de abortos en el país. La fundadora estaría feliz con estos resultados pero a mí me parecen vergonzosos. Planned Parenthood se enriquece con nuestra desesperación y nuestra desdicha.

No hay que ser de una minoría para sentirse ofendido y asqueado por las revelaciones de la grosera codicia de los funcionarios que salen en los videos. Nos recuerdan cuán lejos hemos dejado atrás el sentido de la dignidad humana.

Espero que Planned Parenthood no consiga callar a los que se han dedicado a exponer sus repelentes prácticas. Es verdaderamente un caso de David contra Goliat. La fundación tiene más de 1400 millones de dólares de capital y cuenta con el apoyo incondicional de las personas más poderosas de este país. Pero la cortina se ha levantado y ahora todos podemos ver lo que hay detrás. Es difícil mirar, pero debemos hacer el esfuerzo.

La Dra. Grazie Pozo Christie es una reconocida médica cubano americana miembro de The Catholic Association de los Estados Unidos de América