Hace algunos días, el Cardenal Javier Lozano Barragán, Presidente emérito del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios, le ponía los puntos sobre las íes al periodista Jorge Ramos, de Univisión, sobre el asunto de los abusos sexuales en la Iglesia: “Si hubo alguien que tomó a pecho y llevó a cabo con toda seriedad la solución a este problema y siempre estuvo hablando con las verdaderas víctimas y no propiciando simplemente una demagogia periodística fue el Papa Benedicto XVI”.

“Mons. (Charles) Scicluna (que fue promotor de justicia de la Congregación para la Doctrina de la Fe) en la Doctrina de la Fe nos dio el resultado de todas sus investigaciones que realmente se llevaron a cabo bajo la dirección del entonces Cardenal Ratzinger y que después el Papa Benedicto aprobó e hizo caer todo el peso de la ley sobre los violadores de este punto”.

Claro, a Jorge Ramos, como al grueso de la prensa secular, con particular dejo anticatólico, esta información, respaldada por una investigación del Vaticano le entró por un oído y salió por el otro: “Eso no es cierto”, espetó, si tener mayor información a la mano más que su opinión  y, de un brochazo, llamó mentiroso al Cardenal Lozano Barragán.

Claro, no le dijo “mentiroso” on the record, pero si alguien afirma algo que “no es cierto”, es un mentiroso, ¿verdad? Pero aquí el desinformado es Ramos, y con él demasiada prensa secular. ¿Qué hizo Benedicto XVI? ¡Mucho!

A diferencia de Jorge Ramos, yo no pondré mi palabra contra la suya, sino la documentación existente contra su “opinión”. Estos datos, y más, se pueden encontrar fácilmente en el sitio web del Vaticano. ¿Pereza de buscar? Este es el enlace: http://www.vatican.va/resources/index_sp.htm

Durante el pontificado de Benedicto XVI, los procedimientos para los casos de abusos se hicieron más rápidos, el límite de prescripción de estos delitos canónicos se duplicó de diez a veinte años, pudiéndose derogar ese periodo, se introdujo como delito la “pedo-pornografía”, entre otras modificaciones.

Ese mismo año se publicó la “Guía para comprender los procedimientos fundamentales de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) cuando se trata de las acusaciones de abusos sexuales”, en la que se indica que a la par de las investigaciones canónicas, “debe seguirse siempre el derecho civil en materia de información de los delitos a las autoridades competentes”.

Se me viene a la memoria la carta dirigida por Benedicto XVI a los católicos de Irlanda. Estas duras palabras dirigió el Papa a quienes abusaron de menores:

“Habéis traicionado la confianza depositada en vosotros por jóvenes inocentes y por sus padres. Debéis responder de ello ante Dios todopoderoso y ante los tribunales debidamente constituidos. Habéis perdido la estima de la gente de Irlanda y arrojado vergüenza y deshonor sobre vuestros hermanos sacerdotes o religiosos. Los que sois sacerdotes habéis violado la santidad del sacramento del Orden, en el que Cristo mismo se hace presente en nosotros y en nuestras acciones. Además del inmenso daño causado a las víctimas, se ha hecho un daño enorme a la Iglesia y a la percepción pública del sacerdocio y de la vida religiosa”.

Benedicto XVI además, se reunió repetidas veces con las víctimas de los abusos, en Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Malta.

El derecho canónico en algunos casos fue más allá de los alcances de la justicia civil, encontrando culpable de abusos sexuales al P. Fernando Karadima, mientras que en los fueros estatales su caso fue archivado.

Y este post se alargaría demasiado de seguir señalando todo lo que, en solo 8 años de pontificado, hizo el ahora Papa emérito Benedicto XVI para combatir los abusos sexuales por parte de sacerdotes católicos.

Pero esto, para la prensa anticatólica, no existe, no sucedió jamás. Para ellos, el periodismo serio también es un asunto de fantasía.

Siguiendo el rastrero camino de aquella frase atribuida al ministro de propaganda Nazi Joseph Goebbels, mienten una y otra vez, sembrando la duda y la desconfianza en las personas de buena voluntad.

En su libro Leyendas Negras de la Iglesia, el periodista italiano Vittorio Messori cita al fallecido sociólogo ateo Léo Moulin: Los propagantistas anticristianos “os han paralizado en la autocrítica masoquista para neutralizar la crítica de lo que ha ocupado vuestro lugar”, le dijo Moulin a Messori.

Cuidado con eso. Los abusos sexuales claro que sucedieron, y son una cruz que cargamos todos en la Iglesia, por los pecados de nuestros hermanos. Pero no por ello vamos a cargarnos todas las mentiras que nos quieran echar encima.

Menos aún como una herramienta de presión contra la Iglesia, en días previos al Cónclave y la elección del nuevo Papa.

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