A algunas personas les cuesta entender un poco el por qué de la alegría del venezolano; de cómo inventan un chiste de cualquier cosa; de cómo hacen para celebrar lo que sea y reunirse con sus familiares y amigos, así se estén “comiendo un cable”; de cómo se ríen aún estén pasando momentos durísimos, etc.

Nunca se me olvidará aquél día cuando Monseñor Pietro Parolin, ahora Secretario de Estado del Vaticano, llegó a Venezuela para desemp

eñarse como nuncio en nuestro país.  En la nunciatura se le hizo un pequeño recibimiento por parte de algunos fieles y en la homilía de la misa que ofició nos dijo que él estaba un poco temeroso de venirse a Venezuela.  Él contó que sus familiares y amigos le decían que estaba “loco” de aceptar venirse a un país tercermundista tan peligroso.

Pero entonces él dijo algo que nos sorprendió.  Que lo que más le impactó al llegar al aeropuerto fue que vio a mucha gente sonriente y servicial (él se esperaba otra cosa).  Y luego siguió observando lo mismo en las calles, en la gente que lo recibió, en la gente que había conocido en las distintas parroquias, etc.  Él nos dijo que no podía entender ¿cómo era posible que los venezolanos con tantos problemas irradiaran tanta alegría?

Las razones de la felicidad del venezolano, a pesar de sus problemas, yo no las puedo explicar pero pienso que una de las causas más importantes de esa alegría es nuestra fe.  Los venezolanos somos personas de fe y vivimos con nuestra fe cerquita de nosotros, en el día a día.  Aquí la palabra Dios y la Virgen están en nuestra boca todo el tiempo, la palabra “bendición”, “si Dios quiere”, “Dios nos ayudará”, etc. no faltan en el vocabulario del venezolano.  Aún en las colas tremendas que hemos tenido que hacer en estos últimos días, donde se siente a la gente muy tensa, siempre hay una o varias personas que tranquilizan a quienes tienen al lado y les dicen frases como: “Dios nos va a sacar de esto”, “Dios nos va a ayudar”, “la Virgen nos va a proteger”, etc.

El venezolano es un hombre de fe.  Y para quienes dicen que es muy ingenuo vivir de la fe y de la esperanza les copio aquí lo que nuestros obispos acaban de decir en la última exhortación pastoral de la Conferencia Episcopal Venezolana:  “En medio de esta crisis, proclamamos: Cristo crucificado y resucitado es nuestra esperanza.  El venció la adversidad y el mal.  El nos da su Espíritu Santo para  renovar el mundo.  La esperanza no es pasividad ni conformismo.  A pesar de las dificultades que se vislumbran para el presente año, los cristianos sabemos que estamos en manos de Dios.  En Jesús, “Dios con nosotros” (Mt 1, 23), ponemos nuestra confianza.  Sin derrotismo, actuemos con entusiasmo para superar la crisis que enfrentamos”.

Aparte de lo que escribí anteriormente Venezuela tiene el privilegio de contar con un pueblo que es mariano por excelencia.  Las devociones de piedad popular hacia la Virgen, en las distintas advocaciones de Coromoto, el Valle, la Chinita, etc. son realmente únicas.

Este 14 de Enero celebraremos en la ciudad de Barquisimeto una de las procesiones más multitudinarias en el mundo con nuestra queridísima Divina Pastora.

Don Pietro Parolin apenas llegó a Venezuela asistió a su primera procesión de la Divina Pastora y recuerdo que le decía a una periodista en la televisión: “Es que no puedo creer esta increíble muestra de fe del pueblo venezolano.  Una cosa es lo que te dicen y otra cosa es lo que uno vive aquí, en persona”.

Nuestro querido exnuncio, ahora una de las manos derechas del Papa Francisco, en los años que estuvo en Venezuela, nunca dejó de asistir en Enero a la procesión de la Divina Pastora y se le podía ver una sonrisa de oreja a oreja cada vez que las cámaras lo enfocaban.

Y es que en el fondo yo supongo que él sabía lo que significaba esa gran muestra de piedad popular (de la cual habla el papa Francisco en su encíclica Evagelii Gaudium).

El Papa, con su gran sabiduría, dedica en ese documento un capítulo especial a la piedad popular y entre otras cosas dice: “… la piedad popular, verdadera expresión de la acción misionera espontánea del Pueblo de Dios.  Se trata de una realidad en permanente desarrollo, donde el Espíritu Santo es el agente principal”.

Y continúa: “En la piedad popular puede percibirse el modo en que la fe recibida se encarnó en una cultura y se sigue transmitiendo.  En algún tiempo mirada con desconfianza, ha sido objeto de revalorización en las décadas posteriores al Concilio. Fue Pablo VI en su Exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi quien dio un impulso decisivo en ese sentido.  Allí explica que la piedad popular «refleja una sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden conocer» y que «hace capaz de generosidad y sacrificio hasta el heroísmo, cuando se trata de manifestar la fe».  Más cerca de nuestros días, Benedicto XVI, en América Latina, señaló que se trata de un «precioso tesoro de la Iglesia católica» y que en ella «aparece el alma de los pueblos latinoamericanos»”

“… Se trata de una verdadera «espiritualidad encarnada en la cultura de los sencillos».  No está vacía de contenidos, sino que los descubre y expresa más por la vía simbólica que por el uso de la razón instrumental, y en el acto de fe se acentúa más el credere in Deum que el credere Deum.  Es una manera legítima de vivir la fe, un modo de sentirse parte de la Iglesia, y una forma de ser misioneros”

“En la piedad popular, por ser fruto del Evangelio inculturado, subyace una fuerza activamente evangelizadora que no podemos menospreciar: sería desconocer la obra del Espíritu Santo.  Más bien estamos llamados a alentarla y fortalecerla para profundizar el proceso de inculturación que es una realidad nunca acabada. Las expresiones de la piedad popular tienen mucho que enseñarnos y, para quien sabe leerlas, son un lugar teológico al que debemos prestar atención, particularmente a la hora de pensar la nueva evangelización”

Pues yo pienso que Don Pietro Parolin supo leer perfectamente lo que significaba para Venezuela esta expresión de piedad popular.

Yo estoy convencida que la fe del venezolano, y su piedad popular, nos llevarán a ser un país que ilumine el mundo entero con su ejemplo, luego que salgamos de la terrible crisis que estamos viviendo en armonía y en paz.

En estos momentos Dios y su Santísima Madre, en la advocación de la Divina Pastora, nos están pidiendo que vivamos como verdaderos hermanos hijos de Dios, siguiendo sus mandamientos, y que sigamos rezando y luchando, más que nunca, para poder sembrar el amor, la paz y la justicia que sólo Dios nos puede dar.

La alegría del venezolano es algo que sólo de cara a Dios se puede entender.

¡Qué grande es nuestra fe! ¡Qué grande es nuestra alegría! ¡Qué grande es que los venezolanos sepamos que somos hijos de Dios! ¡Qué grande es querer a todos nuestros hermanos venezolanos! ¡Qué grande es rezar y luchar en nuestra Patria amada por una mejor Venezuela para todos!

¡Divina Pastora, te pedimos en tu día, que protejas a Venezuela y que pronto brille la Verdad, la Justicia, la Libertad y la Paz en todos los rincones de nuestra amada Patria!

María Denisse Fanianos de Capriles

@VzlaEntrelineas