5 de julio de 2020 3:30 pm

Último adiós a mellizos asesinados por su papá: “Jesús consuela nuestro dolor”

Por Walter Sánchez Silva

Foto referencial. Crédito: Pixabay

El P. Matteo Galli aseguró que Jesús está lleno de compasión por nosotros y al ver nuestro dolor nos cuida y nos consuela, durante la homilía de la Misa fúnebre de dos niños mellizos de doce años que fueron asesinados por su papá en Italia.

Jesús nos ama así y está lleno de compasión, ve nuestro dolor y nos consuela. Lo hace hoy con extrema ternura acogiendo a Elena y a Diego mientras los llama a jugar y a crecer en ese jardín estupendo que es su paraíso, que es su corazón, su amor”, dijo el sacerdote el sábado 4 de julio en el campo deportivo de la localidad de Gessate, en la provincia italiana de Milán, ante unas tres mil personas que acompañaron los funerales.

Según informan medios locales, Mario Bressi de 45 años asesinó a sus hijos mellizos Elena y Diego la noche del 26 y 27 de junio, para luego quitarse la vida lanzándose de un puente.

Mario llegó con sus hijos hasta el pequeño poblado de Margno, donde viven unas 400 personas y donde iba a pasar dos semanas de vacaciones con ellos. Llegó sin la madre de los mellizos porque la relación no iba bien y pensaban separarse.

Daniela Fumagalli, la madre, fue quien encontró los cuerpos sin vida de los pequeños que habrían sido estrangulados por Mario mientras dormían.   

De acuerdo al diario Avvenire de los obispos italianos, Mario le envió un mensaje de texto a Daniella en el que le decía “No los verás nunca más”.

En su homilía, informa la agencia italiana SIR, el P. Galli destacó que “Dios está al inicio y al final de todo, como un madre que abre y cierra la jornada de sus hijos. En esa jornada hay alegrías y dolores, fatigas y metas, errores y conquistas, pero son siempre sus hijos y los mira con amor y los custodia”.

“Esto significa que todo está en las manos de Dios, también nuestras lágrimas, nuestros fracasos, nuestra muerte y por eso solo Jesús viene a nosotros y nos dice: ‘Levántate’”.

El sacerdote resaltó también que la compasión de Jesús “no deja solo a quien está en la prueba” y es “el dique que detiene el mal excesivo, la represa que contiene el sufrimiento y la maldad para derrotar su poder devastador. La compasión atraviesa el dolor y hace brotar nueva vida, abre la posibilidad de un nuevo comienzo”.

Ante este tipo de tragedias, indicó el presbítero, “parece extraño o difícil creer en el paraíso, pero si no estamos atentos nos arriesgamos fácilmente a creer solo en el infierno, porque sufrimos y lo esperamos para otros. Para vivir en el paraíso es necesario elegirlo, vencer todo miedo, incluso el de la muerte”.

“Haciendo esta opción uno lleva esto en el ánimo y puede tener un corazón bueno y listo para el bien. Es la paz que el Señor quiere para cada uno de nosotros, que la da a Diego y a Elena, que la quiere ofrecer a Daniela (la madre) y a sus seres queridos y amigos, que la da cada uno de nosotros si comenzamos a optar por el paraíso ya aquí en la tierra para irnos ganando el cielo”.

Finalmente el P. Galli alentó a “hacer siempre bien el bien, verdadera arma para vencer todo mal”.

El Arzobispo de Milán, Mons. Mario Delpini, escribió un mensaje a los jóvenes de Gessate en el que les dice que “los ángeles son los amigos que tienen un mensaje para ustedes de parte de Dios. Entre los ángeles están ahora también Elena y Diego”.

En su misiva, dada a conocer por Avvenire, el Prelado resalta que “cuando el tentador, el señor de las tinieblas, les sugiere vivir con angustia cada noche por temor a la insidia, cuando les sugiere mirar con sospecha a toda persona, por temor a una amenaza, aprendan a escuchar a los ángeles, aprendan a escuchar a Elena y Diego”.

“Ellos les hablarán de su alegría ante Dios, les dirán que el paraíso es la casa donde se enjuga toda lágrima y donde ya no hay más muerte”, subrayó el Arzobispo de Milán.

SIR también dio a conocer algunos pasajes de la carta escrita por Daniela para sus hijos y que fue leída en los funerales.

“Mientras pueda emocionarme oyendo sus nombres Elena y Diego, sabré que esta enorme violencia e injusticia no ha ganado. Me harán tanta falta”, escribe la madre.

“No logro todavía darme cuenta que no podrá verlos, abrazarlos, escuchar su voz que dice ‘mamá’. Los abrazo y les digo que todo estará bien, pese al mal que han sufrido”.

“He sido afortunada de ser su mamá –concluyó Daniela– y pido a todos que los recuerden sonriendo y no entre lágrimas”.

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