12 de septiembre de 2022 11:01 am | ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN 12 de septiembre de 2022 11:13 am

Se cumplen 30 años de multitudinarias peregrinaciones en familia a santuario de Torreciudad

Por Nicolás de Cárdenas

Santuario de Torreciudad en una de las ediciones de la Jornada Mariana de la Familia. Crédito: Cortesía.

La Jornada Mariana de la Familia del santuario de Torreciudad en Huesca (España) cumple 30 años este sábado 17 de septiembre de 2022, y reunirá a miles de familias de abuelos a nietos que no han faltado a la cita.

El Obispo de Vitoria, Mons. Juan Carlos Elizalde, será el encargado de presidir este aniversario en una jornada que se prevé multitudinaria y que se ha celebrado casi sin interrupción desde 1989, salvo los dos últimos años debido a la pandemia, motivo por el cual celebra en 2022 su trigésima edición. 

En un mensaje de convocatoria, Mons. Elizalde ha adelantado que, en la Eucaristía que presidirá, su homilía versará sobre “qué elementos no pueden faltar en una familia para que haya alegría felicidad, crecimiento”. 

Tradición de abuelos a nietos

La jornada empieza a las 9:00 a.m. (hora local), cuando se abre el recinto “y los confesionarios”, detalla su página web, por lo que el desplazamiento hasta este paraje en medio de la montaña oscense exige viajar de noche o madrugar. 

Un sacrificio que “siempre compensa y no es nada del otro mundo”, afirma Susana Pérez, quien con su marido, Ignacio Chávarri y sus hijos han peregrinado al santuario desde 1989 desde Bilbao a unos 400 kilómetros de distancia, dependiendo de la ruta escogida. Y siguen haciéndolo, ahora con sus nietos. 

Su hijo Juan viajará a Torreciudad desde Madrid, un trayecto de aproximadamente cinco horas. Lo hace con su mujer, Clara y sus cinco hijos. “Desde muy pequeños mis padres nos llevaron a Torreciudad. La jornada de la familia estaba marcada en el calendario”, recuerda Juan. 

Juan rememora con cariño el viaje en autobús, pese a salir a las 4 de la madrugada: “Aunque era cansado, ahora que soy padre me doy cuenta del gran esfuerzo que hacían mis padres”. 

Siguiendo la estela de Susana e Ignacio, Juan y Clara comenzaron a ir a Torreciudad cada año al nacer su primera hija “y desde entonces no hemos fallado nunca. Solo la pandemia nos lo ha impedido”, comenta Juan.

“Este año nos hace especial ilusión volver con nuestros cinco hijos y unas cuantas familias del Colegio María Teresa de Alcobendas, para dar muchas gracias a la Virgen por todo lo que nos ayuda y para pedirle que nos siga cuidando”. 

Su hija Helena, la tercera generación de la familia Chávarri que peregrina a Torreciudad, tiene 9 años y lo que más guarda de un año para otro es poner velas a la Virgen y los juegos infantiles. Tanto ella como sus hermanos han sido ofrecidos a la Virgen. 

En efecto, esto es lo que está previsto cada año en Torreciudad: tiempo para que las familias, parroquias y colegios hagan sus ofrendas a la Virgen antes de la Eucaristía que se celebra en una extensa explanada. 

Al terminar, se ofrecen los niños a la Virgen. Por la tarde, a primera hora, hay un rato para el sosiego en la oración, con el rezo del Santo Rosario y la exposición solemne del Santísimo Sacramento, antes de concluir la jornada a tiempo para el retorno a los lugares de origen.

Torreciudad, una devoción de mil años

El origen del santuario de Torreciudad se remonta a hace aproximadamente mil años. En la cercana ciudad de Barbastro, a 24 kilómetros, se venera a Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad desde el siglo XI. 

La imagen románica es una Virgen sedente que hace de trono al Niño sentado sobre sus rodillas. Fue entronizada en 1084 en una ermita a la que han peregrinado durante siglos los habitantes de la zona.

El actual santuario fue impulsado por el fundador del Opus Dei, San Josemaría Escrivá de Balaguer, nacido en Barbastro en 1902. A la edad de 2 años, sus padres le llevaron a la antigua ermita para agradecer la curación de una grave enfermedad. 

En una carta de 1967, el santo dejó escrito: “Un derroche de gracias espirituales espero, que el Señor querrá hacer a quienes acudan a su Madre Bendita ante esa pequeña imagen, tan venerada desde hace siglos”. 

Por este motivo, señalaba, “me interesa que haya muchos confesionarios, para que las gentes se purifiquen en el santo sacramento de la penitencia y –renovadas las almas- confirmen o renueven su vida cristiana, aprendan a santificar y a amar el trabajo, llevando a sus hogares la paz y la alegría de Jesucristo: la paz os dejo, la paz os doy”.

El actual santuario de Torreciudad fue inaugurado en 1975.

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