20 de marzo de 2022 3:30 pm

¿Qué lecciones de vida cristiana puede dar el Venerable Tata Vasco al México de hoy?

Por David Ramos

Venerable Tata Vasco. Crédito: Cortesía Arquidiócesis de Morelia.

El Venerable Vasco de Quiroga, el “Tata Vasco” a quien el Papa Francisco llamó “el español que se hizo indio”, a casi cinco siglos de su muerte puede aún dar importantes lecciones para la vida cristiana en el México actual.

Así lo explicó el P. Abraham Díaz Hernández, juez diocesano en el Tribunal Eclesiástico de la Arquidiócesis de Morelia y colaborador en Causa de Canonización del Venerable Tata Vasco de Quiroga.

Entrevistado por ACI Prensa, el P. Díaz Hernández destacó que “hay algunas ideas” del Tata Vasco que “actualizándolas a nuestra realidad” pueden dar “soluciones a los problemas que hoy vivimos”.

El sacerdote mexicano recordó que Vasco de Quiroga, nacido en Madrigal de las Altas Torres (España), “llegó a Michoacán en una situación muy complicada, muy difícil, de mucha inseguridad, de mucha zozobra, de mucho recelo”.

“Y Vasco de Quiroga, con la apertura, con la cercanía, con el cariño, supo infundir en el indígena esta paz, tranquilidad, rescatando su dignidad”, señaló.

Al mismo tiempo, dijo, el Tata Vasco formó a los indígenas de la región “cristianamente”.

Uniendo “lo humano con lo divino”, destacó el P. Díaz Hernández, el Tata Vasco ayudó a los pueblos mexicanos a tener “un progreso sustancial en toda la extensión de la palabra”.

Además, dijo, el Tata Vasco puede ser un gran intercesor para los obispos, porque fue “un obispo muy cercano, un obispo que supo entender y comprender cómo encauzar las cosas”.

También puede auxiliar en “la cuestión de los derechos” y “la dignidad de la persona”.

Don Vasco de Quiroga, llamado “Tata Vasco” por los indígenas del actual estado de Michoacán, nació entre 1470 y 1479 en Madrigal de las Altas Torres, provincia de Ávila (España). Sus padres fueron don Vasco de Quiroga y doña María Alonso de la Cárcel.

En diciembre de 1529 la emperatriz Isabel de Portugal, esposa de Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, lo nombró oidor de la Segunda Audiencia de la Nueva España, el actual México.

Llegó a la actual Ciudad de México el 9 de enero de 1531, exactamente 11 meses antes de la primera aparición de Nuestra Señora de Guadalupe, junto a Alonso Maldonado, Francisco Ceynos, Juan Salmerón, y el Obispo de Santo Domingo, Mons. Sebastián Ramírez de Fuenleal, para reemplazar a los cuestionados oidores de la Primera Audiencia Nuño de Guzmán, Juan Ortiz de Matienzo y Diego Delgadillo, acusados de manejos corruptos y maltratos contra indígenas y españoles.

Fue nombrado por el Papa Pablo III como primer Obispo de la Diócesis de Michoacán en 1536. Su consagrador principal fue Fray Juan de Zumárraga, primer Obispo de México.

Falleció con fama de santidad el 14 de marzo de 1565 en Uruapan, durante una visita pastoral, a los 95 años.

En su visita a Morelia en 2016, el Papa Francisco usó el báculo y el cáliz del “Tata Vasco” y lo recordó como “el español que se hizo indio”.

El 22 de diciembre de 2020, el Papa Francisco aprobó el decreto que reconoció las virtudes heroicas del Tata Vasco.

Si se comprueba, tras un detallado estudio científico y teológico, un milagro atribuido a su intercesión, el Tata Vasco podría ser proclamado beato. Un segundo milagro, ocurrido y aprobado, tras su beatificación podría llevar a que el Papa lo declare santo.

El P. Abraham Díaz Hernández explicó que actualmente la Iglesia en México, especialmente desde la Arquidiócesis de Michoacán, está dando a conocer la vida y obra del Tata Vasco, tanto al llegar al actual México como laico, como tras su nombramiento como Obispo de Michoacán.

Conociéndolo, destacó, más personas podrán invocarlo, de tal forma que “Dios, por su intercesión, nos pueda conceder una gracia o un favor, un acontecimiento extraordinario que pueda ser considerado milagro”.

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