28 de septiembre de 2022 10:01 pm

¿Por qué la Iglesia Católica no puede bendecir el pecado? Esto explica Cardenal

Por Walter Sánchez Silva

Imagen referencial. Crédito: Pxhere

El Cardenal Willem Eijk, Arzobispo de Utrecht (Países Bajos) explicó por qué la Iglesia Católica no puede bendecir parejas gay, luego que los obispos de Bélgica publicaron una bendición para uniones homosexuales.

El 20 de septiembre, los obispos flamencos de Bélgica publicaron la declaración “Estar pastoralmente cerca de las personas homosexuales: por una Iglesia acogedora que no excluye a nadie”.

Al respecto, el Cardenal dijo que eso, “para los católicos que aceptan las enseñanzas de la Iglesia, no fue una sorpresa agradable. En la citada declaración, de hecho, los obispos flamencos ofrecen la posibilidad de bendecir a las parejas homosexuales como una relación duradera y monógama”.

En un artículo publicado en la Bussola Quotidiana el 27 de septiembre, el Cardenal explicó que los obispos hicieron la declaración “sobre la base de su interpretación de algunos pasajes de Amoris Laetitia (AL), la exhortación postsinodal emitida por el Papa Francisco” en 2016.

El documento pontificio, explica el Purpurado, anima a que las personas en relaciones irregulares como una pareja homosexual, lleguen “a comprender que su relación va en contra del orden de creación de Dios y, por lo tanto, es moralmente inaceptable”.

“Las personas que tienen una relación sexual con una persona del mismo sexo son bienvenidas en las celebraciones de la iglesia, aunque no pueden recibir la comunión o participar activamente en la celebración”, precisó el Arzobispo.

¿Por qué la Iglesia no puede bendecir el pecado?

El Cardenal Eijk describe que “en la oración comunitaria con motivo de la bendición de las parejas homosexuales, dicen los obispos flamencos, la comunidad reza ‘para que la gracia de Dios obre’ en la pareja homosexual para que puedan cuidarse el uno al otro y a la comunidad en general”.

Sin embargo, advierte, “no podemos orar para que la gracia de Dios actúe en una relación que no está en conformidad con su orden de creación”.

“Los obispos flamencos no dicen explícitamente que las relaciones homosexuales sean justificables. Sin embargo, incluso la formulación de la oración comunitaria en su modelo litúrgico para la bendición de las parejas homosexuales sugiere que las relaciones entre personas del mismo sexo pueden justificarse moralmente”, alerta el Cardenal.

“La Palabra de Dios contenida en las Escrituras califica de manera inequívoca e innegable las relaciones homosexuales como pecado”, recuerda el Purpurado.

Con esto, prosigue, “existe el riesgo de que el católico medio, que generalmente sabe muy poco sobre su propia fe, se desvíe y empiece a pensar que las relaciones sexuales duraderas y monógamas entre personas del mismo sexo son moralmente aceptables”.

“Si las parejas homosexuales en relaciones sexuales duraderas y monógamas pueden recibir una bendición, ¿no debería ser posible lo mismo en las relaciones sexuales duraderas y monógamas de un hombre y una mujer, que viven juntos sin estar casados?”, cuestiona luego.

Permitir entonces “la bendición de las parejas homosexuales conlleva el gran riesgo de desinflar las bendiciones y socavar la enseñanza de la Iglesia sobre la moralidad del matrimonio y la ética sexual”.

Por ese motivo, resalta el Cardenal Eijk, “los católicos que aceptan las enseñanzas de la Iglesia, incluso en materia de moralidad sexual, esperan fervientemente que pronto los círculos eclesiásticamente competentes pidan a los obispos flamencos que retiren su declaración y que éstos se adapten”.

El peligro de “la transición de la bendición al matrimonio”

“Las bendiciones son sacramentales, no sacramentos. Los obispos flamencos también declaran explícitamente que la bendición de las parejas del mismo sexo no es un matrimonio”, explica el Arzobispo de Utrecht.

La oración que los obispos belgas sugieren para una pareja homosexual “muestra una analogía inequívoca con el sí que el hombre y la mujer se pronuncian durante la ceremonia del matrimonio”.

“El temor, por tanto, no es infundado: la transición de esta bendición al matrimonio entre personas del mismo sexo no es un gran paso y será posible en un futuro próximo”, alerta el Purpurado.

Tras subrayar que “la bendición no presupone solo una buena intención por parte de quien la recibe”, el Cardenal resalta que “lo que es bendecido debe corresponder también al orden de la creación de Dios: Dios creó el matrimonio como un don total y recíproco del hombre y la mujer, que encuentra su culminación en la procreación (Gaudium et spes, n. 48; cf. n. 50)”.

“Las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo no pueden conducir por sí mismas a la procreación. Por tanto, no pueden ser una expresión auténtica a nivel corporal de la total entrega recíproca del hombre y la mujer, que es esencialmente el matrimonio”.

Por todos esos motivos, resalta el Cardenal, “no se puede bendecir situaciones que son objetivamente incorrectas desde un punto de vista moral. La gracia de Dios no brilla en el camino del pecado”.

Esto, por supuesto, “no impide que los homosexuales solteros reciban una bendición. Sin embargo, no es moralmente lícito bendecir la relación entre personas del mismo sexo como tal”, precisa.

El no del Vaticano a la bendición de uniones homosexuales

El Arzobispo de Utrecht señala asimismo que “con esta declaración que permite la bendición de parejas homosexuales, los obispos flamencos van en contra de la declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Y los obispos flamencos también están obligados por ella”.

La Congregación para la Doctrina de la Fe emitió su última declaración sobre las bendiciones a personas del mismo sexo el 15 de marzo de 2021, en un documento conocido como Responsum ad dubium (“Respuesta a una pregunta”).

En respuesta a la pregunta: “¿Tiene la Iglesia el poder de dar la bendición a las uniones de personas del mismo sexo?”, la Congregación respondió: “Negativamente”.

La declaración del Vaticano, emitida con la aprobación del Papa Francisco, desató protestas y un abierto desafío en el mundo católico de Alemania, donde muchos sacerdotes y agentes de pastoral desafiaron abiertamente al Vaticano y celebraron ceremonias de bendición de parejas del mismo sexo en mayo de 2021.

Lo que la Iglesia Católica enseña sobre la homosexualidad

La enseñanza católica sobre la homosexualidad está resumida en tres artículos del Catecismo de la Iglesia Católica: 2357, 2358 y 2359.

En estos artículos la Iglesia enseña que los homosexuales “deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta”.

La homosexualidad como tendencia es “objetivamente desordenada” y “constituye para la mayoría de ellos (los homosexuales) una auténtica prueba”.

Apoyado en la Sagrada Escritura, la Tradición ha enseñado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados”, “no proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual”, y por tanto “no pueden recibir aprobación en ningún caso”.

“Las personas homosexuales están llamadas a la castidad” y “mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana”.

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