15 de diciembre de 2020 1:50 pm

Patriarca latino de Jerusalén: Viaje del Papa a Irak es “decisión valiente”

Por Mercedes De La Torre

Mons. Pierbattista Pizzaballa. Foto: Anthony Johnson / ACI Prensa

El Patriarca latino de Jerusalén, Mons. Pierbattista Pizzaballa, calificó el posible viaje del Papa Francisco a Irak como “una decisión valiente” y un “gesto hermoso de solidaridad”.

Así lo indicó el Arzobispo este 15 de diciembre durante un encuentro online con periodistas organizado por la Asociación ISCOM.

La decisión es valiente, sea por la situación política en Irak que, por la situación de la pandemia, y es un gran desafío porque la pandemia se está desarrollando mucho y dudo que en marzo estarán todos vacunados en Irak”, dijo Mons. Pizzaballa.

Además, el Patriarca latino de Jerusalén dijo que el viaje papal a Irak “es un gesto hermoso de solidaridad con el mundo cristiano, sobre todo porque es un mundo que ha sufrido muchísimo” y añadió que, en su opinión, Irak ha sufrido “más que todos, quizá más que Siria, ya que desde hace 30 años está en continua presión”.

Casos de COVID-19

Asimismo, Mons. Pizzaballa confirmó que actualmente en el Patriarcado hay 6 casos positivos de COVID-19, entre ellos él mismo, por lo que todos están en cuarentena, pero señaló que “ninguno está grave” y dijo que “estoy bien”, para destacar que se está recuperando.

En esta línea, el Arzobispo de los 300.000 católicos de Tierra Santa -ya que el Patriarcado latino incluye los territorios de Jordania, Israel, Palestina y Chipre- destacó que este año en la región se vivirá la Navidad “en forma reducida, íntima, en clima de familia” porque “no será posible tener las celebraciones a nivel normal ni tampoco las condiciones económicas en las familias permiten festejar en grande”.

Al respecto, Mons. Pizzaballa confirmó que sí se celebrará la Misa de Navidad en Belén, pero subrayó que será con dimensión “más reducida” y agregó que “todavía están en diálogo con las autoridades sobre el número de asistentes para conseguir que participen representantes de todos los ámbitos de la comunidad cristiana presente en el territorio”.

En este sentido, el Arzobispo reconoció que para los cristianos en Tierra Santa es “un periodo particularmente difícil” porque no es posible “tener una vida espiritual ordinaria”, por ejemplo, en las celebraciones pueden asistir máximo diez personas, y todo eso provoca “una herida profunda para la vida eclesial”.

Por último, Mons. Pizzaballa recordó la cuestión económica porque “la gran mayoría de los cristianos en Belén trabajan en el ámbito de las peregrinaciones”, esto significa que “desde marzo no tienen trabajo” por lo que han hecho lo posible por apoyarlos lo más posible.

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