8 de julio de 2020 5:46 pm

Herida por 43 desaparecidos de Ayotzinapa no sanará hasta que haya justicia, dice Obispo

Por David Ramos

Marcha exigiendo justicia para los 43 desaparecidos de Ayotzinapa en 2015. Crédito: Wikipedia / PetrohsW (CC BY-SA 4.0).

El hallazgo de uno de los cuerpos de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa desaparecidos en 2014 es “una esperancita” para sus familiares, dijo recientemente el Obispo de Chilpancingo-Chilapa (México), Mons. Salvador Rangel, pero advirtió que la herida no cerrará mientras no se llegue a la verdad y se haga justicia.

En diálogo con ACI Prensa el 7 de julio, Mons. Rangel, aseguró que “esta herida de los 43 desparecidos nunca va a cerrar mientras no lleguemos a la verdad, y sobre todo es necesario que se haga justicia con las personas que intervinieron en la desaparición de estos muchachos”.

La noche del 26 de septiembre de 2014, en medio de un operativo policial que habría ordenado el entonces alcalde de la localidad de Iguala, en el Estado mexicano de Guerrero, 43 jóvenes de entre 18 y 23 años desaparecieron, mientras que otros ocho murieron.

Las investigaciones de las autoridades de la época, en el gobierno del entonces presidente de México, Enrique Peña Nieto del Partido Revolucionario Institucional (PRI), concluyeron que los estudiantes desaparecidos, conocidos también como “normalistas”, fueron entregados al cártel criminal Guerreros Unidos, que los habría asesinado e incinerado en un basurero de la región.

A la versión oficial del gobierno de Peña Nieto, cuyo mandato concluyó a inicios de diciembre de 2018, se le conoce popularmente como la “verdad histórica”, y es rechazada por los padres de los 43 desaparecidos, que no han dejado de exigir a las autoridades que continúen las investigaciones.

El 7 de julio de este año, la Fiscalía General de la República confirmó el hallazgo de “piezas óseas”, entras las que se identificaron las de “Christian Alfonso Rodríguez Telumbre, uno de los jóvenes normalistas desaparecidos el 26 de septiembre de 2014”.

“La verdad histórica se acabó”

Omar Gómez Trejo, de la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el caso Ayotzinapa, dijo que el hallazgo se produjo “en un punto ubicado en el municipio de Cocula, Guerrero, conocido como ‘Barranca de la Carnicería, Ejido de Cocula’”.

“Este lugar no es el Basurero de Cocula, ya que la Barranca se encuentra a más de 800 metros de distancia de donde se crea la narrativa de la verdad histórica”, dijo.

Gómez Trejo aseguró que con estos hallazgos “la verdad histórica se acabó. Y enfatizo, el caso sigue abierto. Con estas acciones, hacemos patente que el compromiso de garantía de justicia y verdad en el caso será cumplido”.

Cocula, Iguala y Ayotzinapa se encuentran en la región atendida por la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa.

Mons. Salvador Rangel dijo que la noticia “cayó como bomba en esta región de Guerrero”, suscitando “una gran esperanza de que se pueda con esta pista encontrar al resto de los muchachos”.

“Vemos una luz para que lleguemos a la verdad”, destacó.

El Prelado mexicano destacó que “afortunadamente ya cambiamos de autoridades. Es un nuevo régimen y se desvela la buena voluntad, la disposición de llegar a la verdad final en este asunto”.

“Yo creo que los papás, los familiares de los 43 desaparecidos, tienen más confianza, tienen más fe en estas autoridades actuales de (Andrés Manuel) López Obrador”, dijo.

“Ojalá que lleguemos a la verdad ‘verdadera’, no construida”, añadió.

El caso de los desaparecidos de Ayotzinapa “nos debe interesar a todos”

El Obispo mexicano señaló que frente a las diversas posiciones políticas de quienes “se trepan en cualquier tren que venga para sus fines”, para los católicos “uno de los fundamentos de la fe es la verdad”.

Por eso, continuó, el caso de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa “nos debe interesar a todos, no solamente como una cuestión social, sino como una cuestión de fe. Tenemos una responsabilidad de no aceptar de ninguna manera la injusticia, la manipulación que han hecho del caso. Mucho menos otro cáncer que han tenido las autoridades: la simulación”.

La violencia en Guerrero no disminuye

Mons. Salvador Rangel lamentó además que en los tiempos de la pandemia de coronavirus COVID-19 en México “la violencia se ha incrementado. Y también aquí en Guerrero, hace semana y media mataron a siete policías estatales cerca de Taxco, en el municipio de Tetipac, y sigue habiendo muchas muertes en el norte del Estado”.

Un grupo criminal hace un mes quemó tres pueblos, dijo el Prelado. “A mí me tocó ir a visitar estos pueblos, cómo incluso en uno de ellos quemaron a siete jóvenes, en un lugar que se llama El Naranjo. La violencia no para en Guerrero”, señaló.

De acuerdo al Índice de Paz México 2020, realizado por el Instituto para la Economía y la Paz, Guerrero es el sexto Estado más violento entre las 32 entidades federativas del país.

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