23 de enero de 2017 5:40 pm

Falleció el doctor Renato Buzzonetti, el médico de los Papas

El profesor Renato Buzzonetti, médico personal de San Juan Pablo II y de Benedicto XVI, falleció la noche del 21 de enero en Roma (Italia), a los 92 años de edad.

El doctor Buzzonetti nació en Roma el 23 de agosto de 1924 y fue médico de San Juan Pablo II durante los 26 años que duró su pontificado. Asimismo, atendió a Benedicto XVI hasta el 2009, cuando se retiró con el título honorífico de “Archiatra Emérito Pontificio”.

El profesor Buzzonetti también formó parte del equipo médico que atendía a Pablo VI y a Juan Pablo I.

Después de la muerte de San Juan Pablo II, el médico escribió junto al Cardenal Stanislaw Dziwisz –secretario personal del Papa Wojtyla–, el libro “Dejadme ir a la Casa del Padre: La Fuerza en la debilidad de Juan Pablo II”.

Lo que Buzzonetti dijo sobre San Juan Pablo II

En 2007, dos años después del fallecimiento del Papa polaco, Buzzonetti relató al diario italiano Il Messagero que el Pontífice no pidió analgésicos ni reclamó interrumpir su tratamiento durante los últimos días de su vida.

"Nunca dijo basta", explicó el médico, descartando tajantemente que el Papa haya considerado alguna vez la eutanasia, y en respuesta a las acusaciones de una médica italiana que por entonces deslizó la posibilidad de que al Pontífice se le hubiera practicado la eutanasia.

San Juan Pablo II “soportaba el dolor con un valor sobrehumano”, afirmó.

Buzzonetti también señaló que el santo decidió no ser hospitalizado por tercera vez porque "había comprendido que se acercaba el final y no quería que llegase fuera de su casa".

"Era demasiado inteligente como para saber que la batalla estaba perdida. A veces las batallas en medicina se pierden", añadió y explicó que "se hizo todo lo posible" para mejorar las condiciones del Papa, pero "cuando se ve que todo está perdido también el médico se tiene que rendir".

Asimismo, en unas declaraciones a Radio Vaticana, el doctor Buzzonetti afirmó que sirviendo a San Juan Pablo II aprendió a ser mejor médico, “a recordar que cada enfermo tiene los mismos privilegios y derechos que puede tener un Papa, en el sentido que delante del médico todos los enfermos, los más pobres, los más olvidados, son también hermanos míos e hijos de Dios”.

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Etiquetas: San Juan Pablo II, Médicos Católicos, Médicos, Papas