8 de abril de 2018 10:25 am | ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN 8 de abril de 2018 10:39 am

Esta mujer es hija de beatos que dijeron no al aborto: Ahora ella va camino a los altares

Enrichetta Beltrame Quattrocchi. Foto: Dominio Público

Luz verde al inicio del proceso de beatificación de Enrichetta Beltrame Quattrocchi, la hija de Luigi y María, el primer matrimonio beatificado por San Juan Pablo II el 21 de octubre de 2001.

Ahora le toca el turno a su hija Enrichetta, y en la Catedral de Nápoles (Italia), se abrió oficialmente la investigación diocesana sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad de la más pequeña de los cuatro hijos que tuvo el matrimonio, informa el diario Avvenire.

El Arzobispo de Nápoles, Cardenal Crescenzio Sepe, explicó que la vida de Enrichetta –quién falleció en julio de 2012– “fue sin duda una consagración a Dios en la familia”.

“Una vida donde lo primero era servir a Dios, en la advertencia aguda de su diseño, en la obediencia perfecta al Evangelio, en la donación al Señor de toda la existencia, y la elección de la virginidad”.

Una de las particularidades de la existencia de la menor de los Quattrocchi, es precisamente que no fue abortada a pesar de que el ginecólogo, al cuarto mes de embarazo, pidió a sus padres optar entre abortar a la niña o salvar a la madre.

Ambos padres respondieron con un ‘no’ categórico al aborto, decididos a confiar solo a Dios su futuro”, recordó el Cardenal.

El 6 de abril de 1914 nació Enrichetta y por ese motivo la investigación diocesana ha comenzado también el mismo día.

El postulador de la Causa, el P. Massimiliano Noviello, destaca que se pide el reconocimiento de sus virtudes, entre otras razones, porque “se consagró a Dios, superando la gran herencia de los padres y logrando hacer de su vida un servicio a cualquiera que se dirigía a ella”.

Además, la casa donde vivió se ha convertido en un lugar de acogida. Fue el hogar en el que Enrichetta se dedicaba a la escucha, la caridad, la hospitalidad y donde cultivó su espiritualidad, con frecuentes retiros de oración.

En su vida, se consagró también al movimiento “Testimonios del Resucitado” porque decía que “el decir a todos que Cristo ha resucitado es una necesidad absoluta del mundo de hoy”.

La familia Quattrocchi es muy conocida en Italia. María Corsini nació en Florencia el 24 de junio en 1881; mientras que Luigi Beltrame nació en Catania el 12 de enero de 1880.

Ambos se conocieron en Roma cuando eran adolescentes y se casaron en la basílica Santa María la Mayor el 25 de noviembre de 1905.

Los dos fueron criados en el seno de una familia católica y desde pequeños practicaron fervientemente su fe, asistiendo todos los domingos a Misa y participando de los sacramentos. Debido a este legado, decidieron criar a sus hijos en los principios y valores de la fe católica.

En 1913, la joven familia atravesó un momento doloroso y bastante incierto cuando el embarazo de María tuvo serias complicaciones y los médicos pronosticaban que ni ella no la bebé sobreviviría.

Aunque los doctores manifestaron que un aborto podría salvar la vida de María, esta consultando con su esposo, decidió confiar en la protección divina de Dios. Y, si bien es cierto el embarazo fue duro, tanto madre e hija milagrosamente sobrevivieron. Esta experiencia llevó a toda la familia a consolidar su vida de fe y trabajar duro por sus anhelos de santidad.

María tuvo tres niños más; sus dos hijos varones abrazaron el sacerdocio: Filippo fue sacerdote de la diócesis de Roma y Cesare un monje trapense.

Enrichetta, la que sobrevivió al difícil embarazo, constituyó un hogar según el modelo de sus padres; mientras que su hermana Stefania ingresó a la congregación de los benedictinos, siendo conocida por todos como la Madre Cecilia.

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