11 de noviembre de 2021 9:40 am

El Papa propone la migración italiana como ejemplo de integración

Por Miguel Pérez Pichel

El Papa Francisco durante la audiencia. Foto: Vatican Media

El Papa Francisco citó a los emigrantes italianos en Europa y el mundo como ejemplo de una migración capaz de integrarse y de “alimentar” la “unidad” y “diversidad” para la sociedad y la Iglesia local que la acoge.

El Santo Padre hizo esta reflexión este jueves 11 de noviembre durante la audiencia que concedió a los participantes en el Congreso promovido por la Fundación Migrantes de la Conferencia Episcopal Italiana, que se celebra del 9 al 12 de noviembre en Roma con el título “Los italianos en Europa y la misión cristiana”.

En su discurso, el Papa realizó tres reflexiones, la primera sobre la migración y la movilidad de personas. Explicó que “con frecuencia vemos a los migrantes únicamente como a los ‘otros’ diferentes de nosotros, como extranjeros”.

En realidad, “leyendo los datos del fenómeno, descubrimos que los migrantes son una parte relevante del ‘nosotros’, como vemos en el caso de los migrantes italianos, de las personas cercanas a nosotros: nuestras familias, nuestros jóvenes estudiantes, licenciados, desocupados, empresarios”.

En ese sentido, “la migración italiana muestra una ‘Italia hija’, en camino en Europa y en el mundo. Una realidad que siento especialmente cercana, en cuanto que mi familia emigró a Argentina”.

La segunda reflexión se refiere a Europa. “La lectura de la emigración italiana en el continente europeo nos debe hacer cada vez más consientes de que Europa es una casa común. Tampoco la Iglesia en Europa puede olvidar al millón de emigrantes italianos y de otros países que están renovando el rostro de las ciudades, de los países”.

“Y, al mismo tiempo, están alimentando el sueño de una Europa unida capaz de reconocer las raíces comunes y de gozar de la diversidad que la habita. Es un bello mosaico que no debe quedar marcado o corromperse con prejuicios o con el odio velado de respetabilidad. Europa está llamada a revitalizar hoy su vocación a la solidaridad en la subsidiariedad”.

Finalmente, la tercera reflexión se refiere al testimonio de fe de la comunidad de migrantes italianos en los países europeos. “Gracias a su religiosidad popular enraizada han comunicado la alegría del Evangelio, han hecho visible la belleza de ser comunidad abierta y acogedora, han compartido los caminos de las comunidades cristianas locales”.

La historia de la migración italiana “ha estado caracterizada por un estilo de comunión y de misión, y espero que pueda diseñar también su futuro. Se trata de un bellísimo hilo que nos vincula a la memoria de nuestras familias”.

“¿Cómo no vamos a pensar en nuestros abuelos emigrantes y a su capacidad de ser generativos también en el ámbito de la vida cristiana?”, se preguntó el Papa. “Es una herencia que debemos custodiar y cuidar encontrando los caminos que permitan revitalizar el anuncio y el testimonio de fe. Y esto depende mucho del diálogo entre generaciones, especialmente entre abuelos y nietos”.

En conclusión, el Pontífice citó los cuatro pasos de la relación con la migración: “Acoger, acompañar, promover e integrar, son los cuatro pasos”. De ellos, insistió en que “si no alcanzamos la integración, pueden producirse problemas graves”.

“Acoger, acompañar, promover e integrar. Lo mismo se puede decir para Europa. Los emigrantes son una bendición también para nuestras Iglesias en Europa. Si se integran, los migrantes pueden ayudar a hacer respirar el aire de una diversidad que regenera la unidad; pueden alimentar el rostro de la catolicidad; pueden testimoniar la apostolicidad de la Iglesia; pueden generar historias de santidad”, finalizó el Papa Francisco.

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