10 de enero de 2022 12:31 pm | ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN 20 de enero de 2022 5:05 pm

Así se vivió la fiesta del Bautismo del Señor en el Río Jordán en Tierra Santa

Por Diego López Marina

El último domingo, en la orilla oeste del Río Jordán, los frailes franciscanos custodios de Tierra Santa celebraron la fiesta del Bautismo del Señor en el lugar donde, según la tradición, tuvo lugar este acontecimiento narrado en las Sagradas Escrituras.

La Custodia de Tierra Santa informó en una nota de prensa que la celebración comenzó en el convento franciscano del Buen Pastor de Jericó, construido en 1956. 

Luego, los frailes salieron en procesión desde la parte superior del lugar del Bautismo hasta la orilla del Río Jordán para celebrar la Misa.

En la celebración participaron autoridades civiles y religiosas locales como el alcalde, el gobernador y el imán de la mezquita de Jericó, así como fieles locales.

Según los cálculos, participaron en la celebración al aire libre cerca de 1.000 personas, respetando los protocolos de bioseguridad y la normativa vigente.

En su homilía, el Custodio de Tierra Santa, Fray Francesco Patton, recordó que apenas desde el año pasado, luego de varias décadas, se pudo volver a celebrar ante el templo franciscano.

En 1967, debido al estallido de la guerra entre Israel y Jordania, la zona se convirtió en un campo de minas de 55 hectáreas, del que los franciscanos se vieron obligados a huir. 

En marzo de 2018 la asociación Halo Trust comenzó los trabajos de desminado del territorio, logrando limpiarlo por completo y devolver las llaves del lugar a los franciscanos en octubre de 2020.

Tras las obras de remodelación, en 2021 la iglesia fue inaugurada nuevamente y volvió a ser el lugar de las celebraciones de la fiesta del Bautismo de Jesús.

“Durante 54 años no habíamos podido celebrar aquí porque esto se había convertido en un campo de minas. El año pasado éramos un grupo pequeño, debido a la pandemia, apenas unas treinta personas”, expresó.

“Este año nos hemos reunido de nuevo en gran número, como pueblo de Dios, como Iglesia, para celebrar el bautismo de Jesús aquí, en nuestro santuario dedicado al bautismo de Jesús”, agregó.

El Custodio Franciscano de Tierra Santa explicó sobre esta fiesta que, “cuando Jesús entró en las aguas del Jordán y se hace bautizar por Juan junto a los pecadores, expresa la solidaridad de Dios con la humanidad pecadora, es decir, con cada uno de nosotros, y la intención de Dios de salvar a toda la humanidad y a cada uno de nosotros”.

“No es el agua lo que purifica al Cristo, sino el Cristo que santifica el agua. Este es el significado de la Encarnación del Hijo de Dios: en el momento en que Cristo comienza a frecuentar la humanidad pecadora, la humanidad pecadora comienza a experimentar la benevolencia, el amor, la santidad, la salvación de Dios”, continuó.

Finalmente, el Custodio subrayó que, “con el bautismo, la vida se convierte en vocación para una misión”.

“Que tengamos la gracia de reconocer que somos objeto del amor personal del Padre, que somos bautizados en el Espíritu y en el fuego para tener en nosotros los sentimientos del Hijo. Que podamos recibir la gracia de compartir y continuar la misión de Jesús tomando en serio nuestra vocación y misión”, concluyó.

Fray Mario Maria Hadchiti, párroco de Jericó, dijo el 9 de enero que “el mensaje de esta fiesta nos empuja a animar a la gente a quedarse en esta tierra, porque Jesús se encarnó en esta tierra”.

“En el evangelio de hoy también encontramos la figura de San Juan Bautista, hombre libre y valiente, que predicó a la gente sin hacer distinciones. La palabra de Dios sigue vigente ayer, hoy y siempre”, agregó.

La peregrinación continuó después hasta el monasterio greco-ortodoxo de las Tentaciones, también conocido como Monte de la Cuarentena, en los alrededores de Jericó, reconocido desde hace siglos como el monte donde Jesús sufrió las tentaciones. 

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