La Cruz del Deporte del Vaticano llegó el jueves por la noche a la Basílica de San Babila, en Milán, una semana antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebrarán del 6 al 22 de febrero en Milán-Cortina, Italia.
Desde 2012, el Vaticano ha confiado esta cruz de madera, diseñada y creada por el artista británico Jon Cornwall, a las diócesis que acogen los Juegos Olímpicos de Verano e Invierno.
“Es un gesto importante. Dice algo sobre el interés y la implicación de la Iglesia en el mundo del deporte”, declaró el Obispo Paul Tighe, secretario del Dicasterio del Vaticano para la Cultura y la Educación a EWTN News.
“Queremos celebrar el espíritu humano que se expresa de tantas maneras, también en las formas de la fe”, añadió.
Durante la Misa de bienvenida del 29 de enero para la Cruz del Deporte —también conocida como la Cruz de los Atletas—, el Arzobispo Mario Delpini, de la Arquidiócesis de Milán, leyó un mensaje del Papa León XIV en el que expresa su deseo de que los juegos internacionales de este año sean una ocasión para renovar la “amistad y la fraternidad” entre los pueblos.
La celebración eucarística tuvo lugar en la víspera del aniversario de la “Tregua Olímpica”, una antigua tradición griega que fue retomada en 1991 para promover la paz y permitir el desplazamiento seguro de atletas y espectadores durante los Juegos Olímpicos y Paralímpicos.