Rostros de decenas de personas reportadas como desaparecidas, impresos en mantas de gran formato, destacaban en el sobrio escenario del auditorio Pedro Arrupe de la universidad jesuita ITESO, en Guadalajara, México.
El recinto es sede desde este viernes y hasta el domingo del Segundo Encuentro Nacional por la Paz al que convoca la Iglesia Católica en México y organismos de la sociedad civil.
Entre los más de mil asistentes, según el registro de los organizadores, están algunas de las madres de los desaparecidos.
Se les reconoce por las camisetas que llevan las fotografías y nombres de sus hijos y de los colectivos a los que se unen para, juntas, buscarlos en las miles de fosas en el territorio mexicano que esconden cuerpos de personas sin identificar.
María Guadalupe Ruiz López narra que se trasladó desde un pequeño poblado en Jalisco, en el occidente de México, a unos 80 kilómetros de la capital, Guadalajara, para participar de este encuentro.