Angelo Gugel, quien sirvió con fidelidad a tres Papas —San Juan Pablo I, San Juan Pablo II y Benedicto XVI— falleció en Roma a los 90 años. El Papa León XIV lo recordó como un “testigo cristiano ejemplar” y agradeció su “generoso servicio” a la Santa Sede, según un telegrama difundido por Vatican News.
“El Santo Padre expresa sus sentidas condolencias a la esposa y a los hijos del difunto, recordando su vida honesta y su ejemplar testimonio cristiano”, señala, firmado por el Secretario de Estado, Cardenal Pietro Parolin, y leído durante el funeral celebrado el 17 de enero en la parroquia romana de Santa Maria delle Grazie alle Fornaci, cerca del Vaticano.
Durante la homilía, el Cardenal Parolin describió a Gugel como “un hombre bueno, un esposo amado, un padre ejemplar, gentil, discreto y justo”, destacando que su fe, nacida en contextos de pobreza, fue “sólida como una roca”, informa Vatican News. “Celebrar el funeral de un testigo de la fe no es celebrar el final, sino renovar nuestra esperanza”, afirmó el Purpurado.
En ese mismo espíritu, el Cardenal Stanislaw Dziwisz, exsecretario personal de San Juan Pablo II, definió a Gugel como “un siervo sabio y fiel, con prudencia evangélica, dedicación, discreción y disciplina”, agradeciendo su servicio leal a la Iglesia y a los Pontífices, de acuerdo con Vatican News.
Angelo Gugel fue durante casi tres décadas asistente de cámara en el apartamento papal, un cargo de máxima confianza que lo convirtió en testigo de algunos de los momentos más relevantes de la historia reciente de la Iglesia. Estuvo junto a San Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981, día del atentado en la Plaza de San Pedro, acompañándolo desde el momento en que cayó herido hasta su traslado al hospital Gemelli.
Nacido el 27 de abril de 1935 en Miane, en la provincia de Treviso, Gugel provenía de una familia campesina. Ingresó a la Gendarmería Vaticana en 1955 y, tras una grave enfermedad, pasó a la Gobernación del Vaticano. Fue llamado luego a servir directamente al Papa por el Obispo Albino Luciani, quien más tarde se convertiría en San Juan Pablo I, según relata Vatican News.