Los perros, los gatos y otros animales domésticos son un motivo de alegría y descanso para muchos hoy en día, cuando parece que aumenta la soledad y se acrecienta en algunos una mirada pesimista sobre los demás, prefiriendo la compañía de las mascotas a la de otras personas e incluso optando por no tener hijos.
La fiesta de San Antonio Abad, patrón de los ganaderos y protector de los animales domésticos, a quien la Iglesia celebra el 17 de enero, permite recurrir a la antigua tradición de bendecir animales. Entonces surgen preguntas como si acaso los animales van al cielo y si se puede realizar un funeral católico para las mascotas.
Las mascotas: Un puente afectivo
Fray Nelson Medina, Doctor en Teología Fundamental que hace apostolado en las redes sociales, explicó a ACI Prensa que para muchos las mascotas “son un puente afectivo. Muchas personas encuentran cariño, compañía, afecto y emociones positivas” con ellas.
Un segundo aspecto está en que “nosotros, los seres humanos, tenemos la tendencia de proyectar nuestras capacidades humanas en el mundo exterior, simplemente porque el lenguaje con el que contamos es un lenguaje que describe fundamentalmente interacciones humanas” como cuando, por ejemplo, se dice que una selva o un espacio es “aterrador”.
El sacerdote dominico comentó que, siguiendo esa lógica, él comprendería que alguien quiera hacer un funeral para una mascota, entendiéndolo como “un elemento social y emocional muy significativo”.