La temporada navideña en Irlanda estuvo marcada por el regreso de familiares que viven en el extranjero y por la fuerte tradición de visitar las tumbas de sus seres queridos. Estos temas del regreso al hogar y del respeto por los difuntos están en el corazón de la labor de una de las organizaciones benéficas más notables y humanas de Irlanda, el Kevin Bell Repatriation Trust (KBRT).
Desde su creación en 2013, la fundación ha traído de vuelta a casa los cuerpos de más de 2.000 irlandeses que fallecieron en el extranjero en circunstancias repentinas y trágicas. Por lo general, el trust tiene entre tres y cuatro repatriaciones en curso en un momento dado.
La organización fue fundada por Colin y Eithne Bell y su familia en memoria de su hijo Kevin, quien murió en un accidente de atropello y fuga en Nueva York el 16 de junio de 2013. Para ayudar a la familia Bell a afrontar el elevado coste de repatriar el cuerpo de Kevin, la comunidad local de la ciudad de Newry se movilizó y recaudó más de 202.000 dólares para cubrir los gastos. Colin Bell contó a CNA, agencia en inglés de EWTN News:
“Kevin tenía 26 años, amaba la vida y disfrutaba viajar. Había estado en Australia y Tailandia. Había ido a Nueva York. Le encantaba todo de Nueva York. Salió un sábado por la noche a tomar unas copas, tomó un taxi para volver a casa y, cuando bajó del taxi, fue atropellado por una furgoneta blanca que circulaba a gran velocidad, lo lanzó a la calzada y allí fue golpeado por otro vehículo. Ambos vehículos se dieron a la fuga”. Murió en el acto.
Colin añadió: “Supongo que, misericordiosamente, Kevin no se dio cuenta de nada”.
“Y cuando Kevin regresó a casa, era evidente que Newry también había perdido a un hijo por la reacción que provocó la noticia”, continuó. “Solo puedo describirlo diciendo que Newry nos arropó como una manta. En el espacio de una semana se recaudaron 150.000 libras, es decir, 202.000 dólares, para traer a Kevin a casa”.