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Germán Doig Klinge (1957-2001)
Germán Doig
Germán Doig Klinge, Hijo de la Iglesia Revista Testimonio, N. 69, Lima - Perú El día 13 de febrero, Germán Doig partió hacia el encuentro con Dios. Lo hizo en medio de la tranquilidad de la noche; con la paz con que vivió así se fue. Obediente al llamado del Padre se fue con la discreción y la modestia con que anduvo en la vida, con el silencio al que dedicó tantas reflexiones. "Porque no son mis pensamientos vuestros pensamientos ni mis caminos son vuestros caminos" nos dice el Señor a través de Isaías (55,8). Qué iluminadoras resultan estas palabras de la Escritura ante este sorpresivo tránsito, que para los ojos del mundo pudiera aparecer como un sin sentido, una pérdida frustrante, o una vida truncada en la flor de la madurez. Germán fue un siervo bueno, amigo del Señor, cercano hijo de Santa María, devoto de San José. Fructificó rápido y sirvió a la misión de la Iglesia con toda su vida. En relativamente pocos años hizo mucho. Y llegado el momento Dios lo convocó a su lado. Si el Señor lo llamó temprano estamos seguros que lo hizo en el momento indicado. Por ello, a pesar del dolor natural que causa su ausencia, junto a tantos otros tenemos la confianza de que Germán está en el lugar de donde proviene toda vida, donde el consuelo y la alegría no tienen fin y donde su corazón anheló morar para siempre. Vicario General del Sodalicio de Vida Cristiana, Coordinador General del Movimiento de Vida Cristiana, Miembro del Pontificio Consejo para los Laicos, Miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Laical, Germán fue ante todo un fiel hijo de la Iglesia. Así lo testimoniaban sus labores evangelizadoras, su fidelidad al Santo Padre y su Magisterio, su colaboración con los obispos, su trabajo con los movimientos eclesiales, su apostolado y su labor al servicio de la comunión eclesial. Germán nació en Lima el 22 de mayo de 1957, y estudió en el Colegio Inmaculado Corazón y luego en el Colegio Santa María. Más adelante siguió estudios de Filosofía y de Derecho. Fue iniciador y director del Instituto Vida y Espiritualidad, de la editorial y de la revista VE. Ha sido un promotor de los movimientos eclesiales y ha publicado varios libros recogiendo las enseñanzas del Papa. Fue autor de diversos libros, entre ellos: "El Silencio: Pedagogía de la voluntad", "Juan Pablo II y la cultura en América Latina", "Los derechos humanos y la Enseñanza Social de la Iglesia", el "Diccionario de Río, Medellín, Puebla y Santo Domingo", así como "El desafío de la tecnología: Más allá de Ícaro y Dédalo". En memoria de Germán Doig Editorial VE-51
Al momento de su tránsito, Germán Doig era Vicario General del Sodalicio de Vida Cristiana y Coordinador General del Movimiento de Vida Cristiana. Había sido nombrado por el Santo Padre miembro del Pontificio Consejo para los Laicos, y sus reflexiones sobre diversos temas iban cobrando creciente significación en el contexto eclesial latinoamericano, abriéndose también a la universalidad de la Iglesia. A los ojos humanos la suya fue quizá una partida temprana; pero la luz de la fe nos sitúa en otra perspectiva sobre su paso al encuentro definitivo con Dios. Más aún cuando en su peregrinación por esta tierra manifestó una honda madurez, una significativa vida cristiana y una gran fecundidad en su despliegue como persona. Como recuerdo y homenaje a quien fue su iniciador y primer director, «Vida y Espiritualidad» dedica el presente número de su revista a profundizar en la vida y obra intelectual de Germán Doig. Llenan las páginas de esta publicación algunos testimonios de Cardenales, obispos, presbíteros y laicos -consagrados y casados- que compartieron con Germán una sincera amistad, trabajando hombro a hombro en diversas tareas evangelizadoras. Evocaciones sobre su vida, recuerdos de su personalidad, alusiones a su amor apasionado por la Iglesia de Cristo y al significativo servicio que prestó en la Nueva Evangelización, a la que se entregó siempre con grandeza de ánimo, generosidad y constancia, se entremezclan aquí con iluminadores enfoques sobre sus planteamientos en diversas áreas. Al estudiar el pensamiento de Germán Doig resalta en primer lugar la variedad de temas que abarca. Junto a la necesaria cooperación con la gracia en el camino de configuración con el Señor Jesús y la función dinámica de la Virgen María en la santificación del cristiano, aparecen el silencio activo, el llamado universal a la santidad y la reconciliación como categoría teológica clave para la comprensión de la misión de la Iglesia y de la vida cristiana en este tiempo. El tema de la cultura y su relación con el Evangelio, así como el desafío que representa para la Iglesia en la actualidad, se entretejen con las implicancias del desarrollo tecnológico en la cultura y la identidad cultural latinoamericana desde la profundización en su sustrato católico. Asimismo, la reflexión sobre la solidaridad y la doctrina social de la Iglesia, la respuesta suscitada de lo Alto de los movimientos eclesiales, la promoción de la familia y la defensa de la vida, son otros de los asuntos abordados por Germán en su afán de llevar la luz del Evangelio a todas las realidades humanas. Esta riqueza de aproximaciones y respuestas a los desafíos que la Iglesia afronta tiene como complemento la gran profundidad con que son tratados por él, lo cual nos remite al ámbito de su intensa vida espiritual. Y todos ellos encuentran un denominador común en la perspectiva de fe desde donde son abordados. Los muchos testimonios sobre la vida de Germán Doig que diversas personalidades emitieron en los días posteriores a su tránsito, coinciden en la afirmación de que Germán vivía lo que predicaba. Para él, uno de los dramas de nuestro tiempo era la ruptura entre la fe y la vida, entre la fe y la cultura en sus diversas manifestaciones. Consecuentemente, Germán era un convencido de que la única forma de hacer frente a esa dura realidad era la coherencia de cada miembro de la Iglesia con el don recibido en el Bautismo. Desde su explícita vocación de laico plenamente consagrado al apostolado, buscaba que toda su acción se elevase como una oración constante al Padre. Aspiraba a vivir en permanente presencia de Dios, haciendo de su vida una liturgia continua. Consideraba que su vida debía desplegarse desde su situación de laico, y que quizá su mayor apostolado era ese testimonio de vida cristiana en un laico, que aunque consagrado perpetuamente a Dios, no se aleja de las coordenadas de vida laicales en su camino a la santidad a la que exhorta la Iglesia. Algunas de sus obras La familia, santuario de la vida Identidad cultural de América Latina según las enseñanzas de Juan Pablo II Juan Pablo II y los movimientos eclesiales El Sínodo de América. Mirando hacia el Tercer Milenio El desafío de la tecnología El papel del apostolado laical en
la Nueva Evangelización Póstumos María en el mensaje limeño de Juan Pablo II, REVISTA TEOLOGICA LIMENSE, Vol. XXXV - no. 2. pp. 142-162. Desafíos para la familia en la "era tecnológica", HUMANITAS, Revista de Antropología y Cultura Cristiana, Nº 22 (abril - junio 2001), pp. 242-252. Tecnologia, Utopia e Cultura Más
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El 13 de febrero de 2001, en la alborada del tercer milenio de la fe, a la edad de 43 años, Germán Doig, reconocido pensador y evangelizador peruano partió inesperadamente hacia la Casa del Padre, dejando tras de sí un luminoso testimonio apostólico.