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Beato
Miguel Pro,
sacerdote
Fecha Central:
23 de noviembre
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Nació el 13 de enero de 1891 en Guadalupe, México. Desde niño tuvo una personalidad
y espíritu alegre. Su familia era muy católica pero Miguel permaneció un tiempo
alejado de la religión.
Dos e sus hermanas se hicieron monjas y Miguel, empezó a pensar en la vocación
del sacerdocio. A los 20 años ingresó a la Compañía de Jesús, el 10 de agosto
de 1911. En 1910 estalla la Revolución en México.
En 1914 la situación se torna
crítica y el rector del seminario decide sacar a todos los miembros de la
comunidad del país.
Algunos hermanos
llegaron a Texas y California. Otros partieron rumbo a Nicaragua, España y Bélgica.
Miguel pasó por varios países y en cada lugar trabajó como maestro y continuó
sus propios estudios.
Fue ordenado
sacerdote en Bélgica el 31 de agosto de 1925.
Al poco tiempo
se enfermó y sus superiores decidieron enviarlo de regreso a México sin conocer
el problema de la persecución religiosa en el país.
En 1926 llegó a México y a los pocos días se suprimió el culto público.
Miguel entonces
ejerció su ministerio en secreto en varias parroquias por lo que sufrió una
dura persecución por parte de las autoridades. Un tiempo después fue arrestado
y luego liberado, pero esto no lo amedrentó y por el contrario reinició su labor
con más fuerza que antes.
Se trasladaba por toda la capital en bicicleta para llevar la comunión, bautizar,
confesar, administrar los santos óleos y realizar matrimonios, además de recolectar
y distribuir alimentos entre los pobres.
En noviembre de 1927 los tres hermanos Pro son arrestados y acusados como responsables
del atentado contra el presidente Calles. Se ordenó su ejecución sin juicio
alguno.
El día de la ejecución el padre Miguel es el primero en salir de la prisión.
Como última voluntad pide un tiempo para rezar. Luego se puso de pie y con los
brazos extendidos en forma de cruz, rehusó ser vendado. En el momento de ser
fusilado dijo con voz firme y clara: Viva Cristo rey!.
El general Calles pensaba que la ejecución sería una ocasión para celebrar la
cobardía de los católicos mexicanos e invitó a la prensa. Pero la muerte fue
tan heroica que las fotografías produjeron el efecto contrario. Al día siguiente
miles de personas acompañaron los restos del padre Miguel.
El Padre Pro fue beatificado en México el 26 de setiembre de 1988 por el Papa
Juan Pablo II.