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Ser pecadores no debe inhibir de la misión de anunciar a Cristo, asegura Mons. Ezzati

Foto: Padre Christopher Cox, csc
Foto: Padre Christopher Cox, csc

SANTIAGO, 12 Dic. 12 / 06:04 am (ACI/EWTN Noticias).- Haciendo una reflexión sobre las repercusiones y las medidas que se han tomado ante los dolorosos casos de abusos sexuales cometidos por algunos miembros del clero en Chile, el Arzobispo de Santiago aseguró que “ser pecadores no nos debe inhibir sobre nuestra misión que es anunciar a Jesucristo”.

En entrevista concedida al Periódico Encuentro y publicada este martes 11 de diciembre, el Arzobispo reconoció que ha afectado mucho a la Iglesia el hecho de que hayan sido algunos sacerdotes conocidos los involucrados en estos casos.

“Eso nos vuelve a plantear la responsabilidad personal que los presbíteros y los clérigos tenemos frente a esta realidad. Porque está el daño objetivo y también el escándalo que produce. Esto ha traído una repercusión profunda”.

El Prelado aseguró luego que “también es una ocasión para definir mejor quién es el fundamento de nuestra fe. El fundamento de la fe no es ni un sacerdote, ni un obispo, ni una persona: es Jesucristo”.

“Desde la experiencia negativa de estos hechos sumamente dolorosos, podemos profundizar nuestra fe, ubicándola donde de verdad tiene que estar. Si logro encontrarme con Jesucristo, voy a encontrar una motivación que supera infinitamente el acontecimiento –el cronos– la cronología. Jesucristo me lleva a descubrir la gracia y la alegría de la fe”, explicó.

Mons. Ricardo Ezzati dijo luego que el mensaje de los Obispos en su última carta pastoral “no olvida que somos pecadores, pero el Evangelio va mucho más allá de nuestra limitación y pecado. Ser pecadores no nos debe inhibir de nuestra misión que es anunciar a Jesucristo. Los hechos que la opinión pública conoce nos duelen inmensamente, de modo particular, que algunos miembros de la Iglesia y del clero hayan cometido abusos”.

Sobre la reparación que se le debe dar a los afectados por estos casos, el Prelado dijo que ésta es “una responsabilidad a la vez personal y comunitaria. Teológicamente, el pecado personal no solo me afecta a mí, y a mi relación con Dios. Siendo yo parte, célula del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, mi pecado daña también a la comunidad. Por tanto, cuando hablamos de conversión y de reparación debemos tener en cuenta esas dos dimensiones”.

“Frente a los casos que han sido juzgados por la Iglesia, detectando y denunciando el pecado y el crimen, más allá de lo civil, restituye la verdad y es un acto que de por sí repara el mal hecho. Reparar significa poner en el justo lugar las cosas que se han hecho mal. Y decir que el abuso es un abuso, que es un pecado gravísimo, un delito es, sin duda alguna, un gesto de reparación”.

“Lo segundo, la responsabilidad que los hechos cometidos por una persona han dañado al cuerpo de la Iglesia, exige que el acto reparatorio tenga presente a la comunidad. ¿Y cómo se puede hacer eso? Por ejemplo, con la prevención, evitando por todos los medios que el mal se vuelva a repetir”.

“Diría, con humildad y verdad, que hemos estado muy atentos a ese compromiso. Podemos mencionar la Comisión Episcopal de Prevención y otras iniciativas”, precisó luego.

El Arzobispo subrayó también que “la tarea propia de la comunidad eclesial es estar cerca de aquellos que han sufrido abusos, y no solo de parte de miembros de la Iglesia Católica. Podría citar una gran cantidad de instituciones de nuestra Iglesia que están atendiendo esa realidad”.

Seguidamente hizo una distinción entre reparación e indemnización. “La segunda reduce la reparación solo al ámbito pecuniario. La reparación es mucho más. Lo que la Iglesia quiere es abarcar una reparación mucho más amplia que eso. En todo caso, en el ámbito de lo que puede ser la indemnización, la Iglesia se remite a las leyes del Estado”, explicó.

El Arzobispo se dio tiempo también para exhortar a que en Navidad “permitamos que en cada uno de nosotros y en nuestra comunidad nazca Jesucristo. Que podamos tener un encuentro con él, como lo tuvieron los pastores o los magos de Oriente”.

“Porque de ese encuentro brotará un nuevo dinamismo de vida, que nos conduce a la conversión, a una mayor comunión, a una vivencia mucho más comunitaria y más solidaria de nuestra fe”, concluyó.

Para leer la entrevista completa, ingrese a: http://www.iglesiadesantiago.cl/noticias.php?id=19595 

Etiquetas: Chile, Mons. Ricardo Ezzati, Evangelización

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