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Miembros de la Pontificia Academia para la Vida se pronuncian sobre su presidencia

Mons. Rino Fisichella, Presidente de la Pontificia Academia para la Vida
Mons. Rino Fisichella, Presidente de la Pontificia Academia para la Vida

ROMA, 18 Feb. 10 / 02:11 pm (ACI).- Destacados miembros de la Pontificia Academia para la Vida (PAV) dieron a conocer un comunicado en el que se pronuncian sobre su actual Presidente, el Arzobispo Rino Fisichella, tras la realización en Roma de la asamblea plenaria de este dicasterio entre el 11 y el 13 de febrero.

Los miembros que firman este comunicado son el profesor británico Luke Gormally, ex Director del Linacre Centre for Healthcare Ethics; la venezolana Christine de Marcellus de Vollmer, Directora de Alianza para la Familia, Mons. Michel Schooyans, profesor emérito de la Universidad de Lovaina, Bélgica, la Dra. Maria Smereczynska (Polonia) y el Dr. Thomas Ward, Presidente de la National Association of Catholic Families (Inglaterra).

El texto señala al inicio que "el posible cambio del Arzobispo Rino Fisichella como Presidente de la Pontificia Academia para la Vida, que diversos comentaristas anticiparon, no se dio en la asamblea de la academia de la semana pasada. ¿Por qué? Esencialmente por una decisión política tomada por varios de los que habían firmado una carta el 2 de abril de 2009 al Arzobispo Fisichella y una subsiguiente carta al Cardenal Levada (Presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe - CDF) el 1 de mayo de 2009, buscando corregir la errónea impresión que se dio sobre la enseñanza de la Iglesia en cuanto al aborto directo creada por el artículo del Arzobispo Fisichella en L’Osservatore Romano del 15 de marzo de 2009".

El comunicado explica luego que "las razones para esta decisión política fueron dos: (a) una confrontación abierta de Fisichella en la Asamblea hubiera dividido a la Academia, no necesariamente porque los académicos estuvieran de acuerdo con su conducta sino porque muchos habrían pensado sería inapropiado tratar de esa forma a alguien designado por el Papa que es también un Arzobispo. Además, una confrontación abierta por parte de académicos laicos hubiera corrido el riesgo de llevar a la Curia a rangos cercanos a Fisichella debido a la cultura clericalista de ese cuerpo pese a la falta de apoyo para él en muchas oficinas".

La otra razón, añade "es que existe información creíble sobre que Fisichella es percibido ampliamente en la Curia como un inadecuado Presidente de la PAV y que existe una razonable expectativa de que el Santo Padre reconozca la necesidad de darle una ocupación más acorde con sus capacidades".

"La ausencia de una confrontación abierta a Fisichella –prosigue el comunicado– ha creado la desafortunada impresión de que los miembros de la academia apoyan su presidencia, resignadamente o de alguna otra forma. Esta es una impresión que a él le interesa propagar. Nada puede estar más lejos de la verdad, y una de las principales razones que muestran que esto es falso es el discurso seriamente imprudente que dio al inicio de la Asamblea".

El texto continua indicando que Mons. Fisichella "no mostró ni la más mínima conciencia de los graves efectos de su artículo en L’Osservatore Romano del 15 de marzo de 2009" sobre el caso de la niña brasileña que fue sometida a un aborto doble en Recife "o de su propia responsabilidad por sus efectos. Los respetuosos esfuerzos de los miembros de la academia para buscar una corrección del mismo por su parte (que él rechazo en ese momento) los describió como ataques personales contra él motivados por ‘pesar’. Ninguno de los firmantes tuvo la más mínima razón para tener esos sentimientos hacia él, que arguía que la ‘Clarificación’ eventualmente publicada el 11 de julio de 2009 por la Congregación para la Doctrina de la Fe lo reivindicaba".

"En otras palabras, no se retractaba de nada de lo que había dicho en el artículo. Fisichella puede proponer este argumento de ser reivindicado por el desafortunado primer párrafo de la ‘Clarificación’ que dice lo siguiente: ‘Recientemente un número de cartas han sido enviadas a la Santa Sede, algunas de las cuales vienen de prominentes figuras de la vida política y eclesial, explicando la confusión que se ha creado en varios países, especialmente en América Latina, luego de la explotación y la manipulación del artículo de Su Excelencia Arzobispo Rino Fisichella, Presidente de la Pontificia Academia para la Vida, sobre el triste caso de la niña brasileña".

El comunicado de los cinco miembros de la PAV dice luego que "lo que no se conoce es que esta no es la forma original del párrafo inicial que debía publicarse en L’Osservatore Romano. Fisichella pudo ver el texto antes de su publicación y pidió que el párrafo original sea cambiado a la versión publicada. De esta forma se le permitió, con la aparente autoridad de la Congregación para la Doctrina de la Fe, desligarse de toda responsabilidad por el dañino impacto de su artículo sobre la defensa de las inocentes vidas humanas no nacidas. ¡La responsabilidad por este daño le pertenece enteramente en razón de la forma en que otros han ‘manipulado y explotado’ su artículo!"

"No contento con desligarse de la responsabilidad –continúa el comunicado– por el daño que su artículo ha causado, Fisichella en su discurso a la Academia del 11 de febrero dijo que la reivindicación se extendía al contenido de su artículo. Este alegato es ciertamente grave porque la clara implicación de lo que dice el artículo es que existen situaciones difíciles en las que los doctores tienen un margen de ejercicio autónomo de conciencia al decidir en si se realiza un aborto directo. Parecería así que la ’Clarificación’ de la CDF ha fallado en la tarea de clarificar la mente del Arzobispo Rino Fisichella, y, de ser el caso, genera un complicado caso de cuán efectiva ha sido la ‘Clarificación’ para aclarar el falso entendimiento de la enseñanza de la Iglesia sobre el aborto directo transmitido en el artículo del 15 de marzo de 2009".

Finalmente el texto señala que "lejos de crear unidad y verdadera armonía en la Academia, el discurso de Fisichella del 11 de febrero tuvo el efecto de confirmar en las mentes de muchos de sus miembros la impresión de que estamos siendo guiados por un eclesiástico que no entiende en lo absoluto lo que conlleva el respeto absoluto de vidas humanas inocentes. Este es un absurdo estado en los asuntos de la Pontificia Academia para la Vida que solo puede ser rectificado por aquellos que son responsables de su nombramiento como Presidente".

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