Un verdadero río humano recorrió las calles de Roma este sábado 19 de mayo en la VIII edición de la Marcha por la Vida, el evento provida más significativo a nivel nacional que reafirmó la santidad de la vida desde la concepción hasta la muerte natural.

Se estima que entre 10 mil y 15 mil personas entre jóvenes, familias, parroquias, sacerdotes, grupos y asociaciones asistieron al evento.

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La marcha inició alrededor de las 3:15 p.m. (hora local) desde la Plaza de la República, recorriendo toda la Vía Cavour hasta Vía de los Foros Imperiales (avenida en el centro de Roma), hasta llegar al frente de la iglesia de Santa Maria de Loreto, donde estaba instalado un escenario.

Entre los temas de este año estaban el 40 aniversario de la ley italiana sobre el aborto y las incidencias del caso de Alfie Evans.

"Sí al tratamiento, no a la eutanasia", "Más nacimientos, menos abortos", fueron algunas de las pancartas que cargaban los manifestantes.

 

 

Virginia Coda Nunziante, presidente de la Marcha por la Vida, recordó en su discurso, ante los miles de asistentes, que "la fecha del 22 de mayo de 1978 (promulgación de la Ley del aborto) está escrita en letras de sangre, la sangre de casi 6 millones de víctimas, 6 millones de niños por nacer".

"6 millones en Italia en 40 años, pero han matado a 50 millones de niños en un año en el mundo, 137 mil por día, 5.700 por hora", dijo.

 

 

Tomando la palabra por todos los presentes, aseguró que ningún italiano quiere que este aniversario pase "sin pedir a nuestros políticos, y especialmente para aquellos que están aquí con nosotros en la plaza, la derogación de la ley 194", y que, además, se "retire inmediatamente del gasto público 2300 millones de euros que cada año están dedicados a matar" a los niños no nacidos.

En ese contexto, calificó a la sociedad de "muy hipócrita" porque "ahora practica la eugenesia y el infanticidio estatal", y citó el caso del pequeño Alfie Evans en Inglaterra.

 

 

"No queremos llorar sino honrar el ejemplo de muchos hombres y mujeres que defienden valientemente la vida. Hombres y mujeres como los padres de Alfie Evans y los padres de Vincent Lambert que nos enseñan cómo el coraje y la determinación con la que luchan son una fuerza imparable", dijo Virginia.

Finalmente, aseguró que lo que propone la Marcha por la Vida también es alentar a cada uno "a no escapar del compromiso, sino a reaccionar con toda nuestra fuerza ante la agresión a la que estamos sometidos" por parte de "un sistema político, económico, legal y de medios aparentemente invencible que también quiere eliminar la libertad de expresión".

"Sabemos que con la ayuda de Dios todo es posible, e incluso si nuestra marcha reúne a creyentes y no creyentes en el defensa común de la vida, no tenemos miedo de proclamar públicamente en esta plaza, el nombre de Dios, Creador y Señor de la vida y la muerte de cada uno de nosotros", concluyó Virginia.

 

 

A la marcha además asistieron numerosas delegaciones internacionales provida de los cinco continentes, autoridades locales, y autoridades religiosas como el Cardenal Raymond Burke; Mons. Carlo Maria Viganó, Nuncio Apostólico emérito en los Estados Unidos; Mons. Luigi Negri, Arzobispo emérito de Ferrara-Comacchio, varios párrocos y representantes de institutos religiosos.

También se presentaron los testimonios, entre otros, de Janet Moran, quien habló sobre su asociación "Silent no more" (Silencio no más), fundada en Estados Unidos para ayudar a mujeres que abortaron; Margherita, una joven convencida en enero pasado de matar a su tercer hijo y que actualmente lucha contra el aborto para que otras mujeres no sufran lo mismo; Viviane, la madre de Vincent Lambert, francés tetrapléjico de 41 años que durante diez años permanece estado vegetativo y vive hospitalizado en el hospital de Reims.