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La fe es el don más importante de la vida y no debe esconderse, dice el Papa

La fe es el don más importante de la vida y no debe esconderse, dice el Papa

VATICANO, 07 Sep. 12 / 10:41 am (ACI/EWTN Noticias).- Al recibir esta mañana en Castel Gandolfo a 92 obispos nombrados recientemente, el Papa Benedicto XVI explicó que la fe es el don más importante que se ha recibido en la vida y por ello no debe permanecer escondida sino que debe compartirse.

En su discurso a los prelados, provenientes de comunidades de reciente formación en África, Asia, América Latina y Oceanía, que participan en el curso de formación promovido por la Congregación para la Evangelización de los pueblos, el Santo Padre resaltó que "la fe es un don que debe acogerse en el corazón y la vida, que se debe agradecer siempre al Señor".

Benedicto XVI explicó luego que "la fe es dada para ser compartida: un talento entregado para dar fruto, una luz que no se ha dado para permanecer escondida. ¡La fe es el don más importante que se nos ha dado en la vida: no podemos tenerlo sólo para nosotros!"

Tras recordar el impulso evangelizador de los Papas Pablo VI y Juan Pablo II, Benedicto XVI cuestionó: "los hombres podrán salvarse por otros medios, a través de la misericordia de Dios, aunque no prediquemos el Evangelio, ¿pero podremos salvarnos si por negligencia, por miedo o vergüenza, o como resultado de las ideas falsas omitimos anunciarlo?"

"Tal interrogante debe resonar en nuestros corazones como un llamado a experimentar la absoluta prioridad de la tarea de la evangelización".

Para cumplir con esta misión, prosiguió el Pontífice, "no falten a su primera responsabilidad de hombres de Dios, llamados a la oración y al servicio de su Palabra a favor de la grey (…) Tengan la mirada fija en Jesús, el Pastor de pastores: el mundo de hoy necesita personas que hablen a Dios para poder hablar de Dios. Sólo así la Palabra de salvación podrá dar fruto", dijo el Papa.

Benedicto XVI también alentó a los obispos a "vigilar la grey, teniendo una atención específica por los sacerdotes. Guíen con el ejemplo, vivan en comunión, valorando sus diversas capacidades. Esfuércense en asegurar a vuestros sacerdotes específicos períodos de encuentro y formación".

"Hagan que la Eucaristía sea siempre el corazón de su existencia y la razón de ser su ministerio. Tengan sobre el mundo de hoy una mirada de fe, para comprenderlo a profundidad, y un corazón generoso, pronto a entrar en comunión con las mujeres y los hombres de nuestro tiempo", alentó.

El Papa dijo luego que "las jóvenes iglesias constituyen un signo de esperanza para el futuro de la Iglesia universal. En este sentido, queridos hermanos, los aliento a no ahorrar fuerza o coraje para una diligente obra pastoral, memoria del don de gracia que ha sido sembrado en ustedes en la ordenación episcopal y que se puede resumir en el trío de enseñar, santificar y gobernar".

El Pontífice se refirió luego a la tarea de inculturar la fe en la sociedad, que es "un proceso largo y difícil que no debe de ningún modo comprometer la especificidad e integridad de la fe cristiana. La misión reclama pastores configurados a Cristo por la santidad de vida, prudentes y con visión de futuro, prontos a darse generosamente por el Evangelio y portar en el corazón la solicitud por todas las Iglesias".

Benedicto XVI comentó luego que las jóvenes iglesias que dirigen estos obispos a menudo sufren discriminaciones culturales y religiosas, intolerancias, "fruto de fundamentalismos que revelan visiones antropológicas erradas y que conducen a minusvalorar, sino a desconocer, el derecho a la libertad religiosa, el respeto por los más débiles, sobre todo de los niños, las mujeres y las personas con discapacidad".

Ante estos desafíos, exhortó a generar "confianza en el Evangelio, en su fuerza renovadora, en su capacidad para crear conciencia y provocar de lo interno la redención de las personas y la creación de una nueva fraternidad. Difundir el mensaje del Señor hace florecer el don de la reconciliación y favorece la unidad de los pueblos".

Para concluir el Papa confió estas jóvenes comunidades a "María Santísima, primera discípula del Señor y primera evangelizadora, habiendo dado al mundo el Verbo de Dios hecho carne. Que ella, la Estrella de la evangelización, oriente siempre vuestros pasos".

Etiquetas: Benedicto XVI, obispos, Vaticano, Fe

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