
MADRID, 16 Nov. 12 / 02:31 am (ACI/EWTN Noticias).- El Presidente de la Subcomisión Episcopal de Pastoral Familiar y Defensa
de la Vida del Episcopado Español, Mons. Juan Antonio Reig Pla, se
refirió a la sentencia del Tribunal Constitucional que aprobó el
“matrimonio” gay y explicó que esto hace parte de un programa “bien
planificado” que busca dinamitar los cimientos de la cultura católica.
En
entrevista publicada hoy por el Semanario Alfa y Omega, el también
Obispo de Alcalá de Henares y Vicepresidente del Pontificio Instituto
Juan Pablo II para estudios sobre el Matrimonio y la Familia precisó que
“el proceso de demolición del matrimonio y de la familia como
realidades naturales no es casual”.
“Nos encontramos ante un
programa organizado por etapas, bien planificado y que forma parte de
una especie de plan director más amplio: acabar con la preponderancia de
la civilización cristiana y en concreto de la cultura católica,
dinamitando sus cimientos antropológicos, filosóficos, jurídicos y
teológicos”, señaló.
Mons. Reig Pla, doctor en teología moral,
explicó cómo este proceso ha ido variando a lo largo de la historia para
“intentar destruir nuestra civilización. Estos métodos consistían
básicamente en la ideologización de las personas, para forzar el cambio
de mentalidad y consiguientemente de costumbres. Respecto a los
opositores se procedía a la sistemática eliminación física. Como
demostró la caída de Hitler y después del Muro de Berlín, estos sistemas
resultan ineficaces y con efectos limitados en el tiempo”.
Actualmente,
prosiguió, “se ha invertido el proceso: ahora la idea es corromper las
costumbres para que se produzca el cambio de mentalidad; y así está
sucediendo. Por otra parte la alternativa actual a la eliminación física
de los opositores es provocar su ‘muerte civil’. A este nuevo sistema
se han apuntado tanto el pensamiento colectivista como el liberal; en
esta situación nos encontramos”.
Mons. Reig Pla dijo luego que
“como explicamos los Obispos españoles en el reciente documento La
verdad del amor humano (VAH), el proceso de ‘deconstrucción’ de la
persona, el matrimonio y la familia, ha sido ‘propiciado por filosofías
inspiradas en el individualismo liberal, así como por el constructivismo
y las corrientes freudo-marxistas’”.
“Primero se postuló la
práctica de la sexualidad sin la apertura al don de los hijos: la
anticoncepción y el aborto. Después, la práctica de la sexualidad sin
matrimonio: el llamado ‘amor libre’. Luego, la práctica de la sexualidad
sin amor. Más tarde la ‘producción’ de hijos sin relación sexual: la
llamada reproducción asistida (fecundación in vitro, etc.). Por último
(…) se separó la ‘sexualidad” de la persona: ya no habría varón y mujer;
el sexo sería un dato anatómico sin relevancia antropológica. El cuerpo
ya no hablaría de la persona, de la complementariedad sexual que
expresa la vocación a la donación, de la vocación al amor. Cada cual
podría elegir configurarse sexualmente como desee”.
El Obispo
resaltó que “nos encontramos con la llamada ideología de género. Desde
esta ideología, para acabar con las desigualdades hay que acabar con las
diferencias, y por lo tanto con los conceptos de varón y mujer y todas
sus implicaciones teóricas y prácticas”.
“Para el pensamiento
marxista la diferencia sexual es traducida por desigualdad: no es un
bien, sino opresión patriarcal. Para el pensamiento liberal los
postulados de la diferencia sexual son una limitación inaceptable”.
Así
pues, continuó el Obispo, “casi todos se han puesto de acuerdo: hay que
subvertir los conceptos de hombre y mujer –ahora son queer; los
antiguos ‘géneros’ han quedado obsoletos–; de esposo y esposa –ahora son
‘cónyuges’ A y B: ¿con el tiempo C, D…?”.
“En este proceso de
‘deconstrucción’ y manipulación del lenguaje el llamado ‘matrimonio
igualitario o gay’ y los ‘modelos de familias’ se han constituido en
términos fetiche para los defensores de los así llamados ‘nuevos
derechos civiles o de segunda generación’. Sin embargo, como sucede con
la democracia cuando se le pone apellido, no son más que la corrupción
semántica –llevada a la política– de los conceptos naturales de
‘matrimonio’ y ‘familia’”.
Para el Prelado, “las víctimas de este
caos están por todas partes: niños, adolescentes, jóvenes y adultos
desorientados y a la deriva; ‘no parece exagerado afirmar que la nuestra
es una sociedad enferma’”.
Por todo ello, precisó, “el gobierno
está obligado moralmente a derogar ésta y tantas otras leyes injustas
que atentan contra la familia y la vida. Evitando la concepción de niños
o matándolos, esterilizando hombres y mujeres, incluso discapacitados
psíquicos, corrompiendo a jóvenes y facilitando la destrucción de
matrimonios y familias (por poner sólo algunos ejemplos) España no tiene
futuro”.
Ante esta realidad, explicó Mons. Reig Pla, es urgente
la nueva evangelización, que en su opinión debe hacerse en dos
velocidades.
“La primera velocidad se refiere a cuidar con
exquisita sensibilidad la pastoral ordinaria. Más allá de lo que
entendemos por pastoral ordinaria, la segunda velocidad supone un
replanteamiento del ministerio sacerdotal y de la labor de religiosos/as
y laicos en todos los campos, incluida la doctrina social de la
Iglesia”.
La nueva evangelización de la familia, resaltó, “puede y
debe llevarse a cabo de muchos modos, pero el que nunca pueda faltar en
las parroquias es la iniciación cristiana de jóvenes y adultos
(bautizados y sin bautizar) según el modelo del Catecumenado Bautismal;
es necesario volver a los orígenes”.
Para leer la entrevista
completa, ingrese a:
http://www.obispadoalcala.org/noticiasDEF.php?subaction=showfull&id=1352970000&archive
Etiquetas: España, Uniones homosexuales, lobby gay, Mons. Juan Antonio Reig Pla

















