Domingo 4 de marzo

Evangelio según San Lucas, capítulo 4, versículos del 1 al 13


Tentación de Jesús

1 Jesús, lleno del Espíritu Santo, dejó el Jordán, y fue conducido por el Espíritu al desierto; 2 donde permaneció cuarenta días, y fue tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días; y cuando hubieron transcurrido, tuvo hambre. 3 Entonces el diablo le dijo: "Si Tú eres el Hijo de Dios, di a esta piedra que se vuelva pan". 4 Jesús le replicó: "Escrito está: "No sólo de pan vivirá el hombre". 5 Después le transportó (el diablo) a una altura, le mostró todos los reinos del mundo, en un instante, 6 y le dijo: "Yo te daré todo este poder y la gloria de ellos, porque a mí me ha sido entregada, y la doy a quien quiero. 7 Si pues te prosternas delante de mí, Tú la tendrás toda entera". 8 Jesús le replicó y dijo: "Escrito está: "Adorarás al Señor tu Dios, y a El solo servirás". 9 Lo condujo entonces a Jerusalén, lo puso sobre el pináculo del Templo, y le dijo: "Si tú eres el Hijo de Dios, échate de aquí abajo, 10 porque está escrito: "El mandará en tu favor a sus ángeles que te guarden"; 11 y "ellos te llevarán en palmas, para que no lastimes tu pie contra alguna piedra". 12 Jesús le replicó diciendo: "Está dicho: "No tentarás al Señor tu Dios". 13 Entonces el diablo habiendo agotado toda tentación, se alejó de El hasta su tiempo.

Comentario

2. Véase Mat. 4, 11; Marc. 1, 12 s. El diablo intentó averiguar quien era Jesús, y por otra parte quiso el Señor experimentar todas las debilidades de la naturaleza humana, aun las tentaciones. El ejemplo de Jesucristo nos enseña así que el ser tentado no es señal de ser rechazado: al contrario, las tentaciones son pruebas, y las pruebas conducen a la perfección (Rom. 5, 3 ss.; II Cor. 12, 9; Sant. 1, 2 ss. y notas). "Jesucristo ha sido tentado para que el cristiano no fuese vencido por el tentador, y vencedor Jesucristo, fuésemos nosotros también vencedores" (S. Agustín).

4. Jesús cita aquí (cf. Mat. 4, 4) el texto de Deut. 8, 3 que recuerda a Israel, entre los beneficios de Yahvé su Dios, el maná con que supo milagrosamente alimentarlo en pleno desierto.

6. Podría decirse que Satanás "padre de la mentira" (Juan 8, 44) habla aquí como impostor al atribuirse frente a Cristo un dominio que precisamente le está reservado a Jesús (Mat. 28, 18; S. 2, 8; 71, 8 ss.; Dan. 7, 14, etc.). Debe observarse sin embargo que aquí no se alude ni a ese reino de Jesucristo, que no tendrá fin, ni tampoco al dominio actual sobre la naturaleza, que evidentemente pertenece a Dios (cf. S. 103 y notas) y del cual nos enseña Jeremías que ni los mismos cielos pueden producir la lluvia sin una orden Suya (Jer. 14, 22); sino que se trata más bien del imperio de la mundanidad, con "sus glorias y sus pompas" a las cuales renunciamos en el Bautismo, es decir, al mundo actual con sus prestigios, cuyo príncipe es Satanás (Juan 12, 31; I Juan 2, 15; 5, 19) mediante sus agentes (cf. 22, 53; Juan 18, 36). Tal es el mundo que odia necesariamente a Cristo (Juan 7, 7; 15, 18 s.), aunque a veces haga profesión de estar con El (véase Mat. 7, 21 s.; II Cor. 11, 13 s. y nota). Sobre ese mundo adquirió Satanás, con la victoria sobre Adán, un dominio verdadero (cf. Sab. 2, 24 y nota) del cual sólo se libran los que renacen de lo alto (Juan 3, 3; Col. 1, 13), aplicándose la Redención de Cristo mediante la fe que obra por la caridad (Gál. 5, 6). A éstos llama Jesús, dirigiéndose al Padre, "los que Tú me diste" (Juan 17, 2) y dice que ellos están apartados del mundo (ibid. 6), y declara expresamente que no ruega por el mundo, sino sólo por aquellos (ibid. 9) que no son del mundo, antes bien son odiados por el mundo (ibid. 14).

8. Véase Deut 6, 13; 10, 20; Mat. 4, 10 y nota.

10. Véase S. 90, 11; Mat. 4, 6. El diablo aplica esta promesa a Jesús, pero ella es para todos nosotros porque muestra la asistencia, grandemente consoladora, de los Angeles Custodios.

12. Véase Mat. 4, 7 y nota; Deut. 6, 16.


Estos comentarios corresponden a la versión electrónica de la Biblia y Comentario de Mons. Juan Straubinger, cortesía de VE Multimedios


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