Martes 27 de marzo

Evangelio según San Juan, capítulo 5, versículos del 1-3; 5-16


El paralítico de la piscina

1 Después de esto llegó una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. 2 Hay en Jerusalén, junto a la (puerta) de las Ovejas una piscina llamada en hebreo Betesda, que tiene cinco pórticos. 3 Allí estaban tendidos una cantidad de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, que aguardaban que el agua se agitase. 5 Y estaba allí un hombre, enfermo desde hacía treinta y ocho años. 6 Jesús, viéndolo tendido y sabiendo que estaba enfermo hacía mucho tiempo, le dijo: "¿Quieres ser sanado?". 7 El enfermo le respondió: "Señor, yo no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando el agua se agita; mientras yo voy, otro baja antes que yo". 8 Díjole Jesús: "Levántate, toma tu camilla y anda". 9 Al punto quedó sanado, tomó su camilla, y se puso a andar.

Discusión sobre el sábado

Ahora bien, aquel día era sábado: 10 Dijeron, pues, los judíos al hombre curado: "Es sábado; no te es lícito llevar tu camilla". 11 El les respondió: "El que me sanó, me dijo: Toma tu camilla y anda". 12 Le preguntaron: "¿Quién es el que te dijo: Toma tu camilla y anda?" 13 El hombre sanado no lo sabía, porque Jesús se había retirado a causa del gentío que había en aquel lugar. 14 Después de esto lo encontró Jesús en el Templo y le dijo: "Mira que ya estás sano; no peques más, para que no te suceda algo peor". 15 Fuése el hombre y dijo a los judíos que el que lo había sanado era Jesús. 16 Por este motivo atacaban los judíos a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.

Comentario

1. Según admiten muchos (Lagrange, Joüon, Olivier, Pirot, etc.), el cap. 5 debe ponerse después del cap. 6. Una fiesta: (varios mss., quizás de antes de la inversión de los capítulos, dice la fiesta): la Pascual, de la cual en 6, 4 se dice que está próxima. Sería la segunda Pascua de Jesús en Jerusalén. Para la primera, cf. 2, 13 y 23; para la tercera y última, cf. 12, 1. 4. La mayoría de los exegetas niega autenticidad a este v., ausente de los mejores testigos griegos. Algunos desconocen también el final del v. 3 sobre la agitación del agua, si bien ésta podría deberse a un carácter termal (Durand) u otra causa natural. El milagro singular aquí señalado sería único en la Biblia (Prat).

14. El caso parece distinto del de 9, 3. Cf. nota.

Estos comentarios corresponden a la versión electrónica de la Biblia y Comentario de Mons. Juan Straubinger, cortesía de VE Multimedios


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