Jueves 15 de febrero

Evangelio según San Marcos, capítulo 8, versículos 27 al 33


Confesión de Pedro

27 Jesús se marchó con sus discípulos para las aldeas de Cesarea de Filipo. Por el camino hizo esta pregunta a sus discípulos: "¿Quién soy Yo, según el decir de los hombres?". 28 Le respondieron diciendo: "Juan el Bautista; otros: Elías; otros: uno de los profetas". 29 Entonces, les preguntó: "Según vosotros, ¿quién soy Yo?" Respondióle Pedro y dijo: "Tú eres el Cristo". 30 Y les mandó rigurosamente que a nadie dijeran (esto) de Él.

Primer anuncio de la pasión

31Comenzó entonces, a enseñarles que era necesario que el Hijo del hombre sufriese mucho; que fuese reprobado por los ancianos, por los sumos sacerdotes, y por los escribas; que le fuese quitada la vida, y que, tres días después, resucitase. 32 Y les hablaba abiertamente. Entonces, Pedro, tomándolo aparte, empezó a reprenderlo. 33 Pero Él, volviéndose y viendo a sus discípulos, increpó a Pedro y le dijo: "¡Vete de Mí, atrás, Satanás! porque no sientes las cosas de Dios, sino las de los hombres".

Comentario

27. Véase Mat. 16, 13 - 16: Y llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, propuso esta cuestión a sus discípulos: "¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?" Respondieron: "Unos dicen que es Juan el Bautista, otros Elías, otros Jeremías o algún otro de los profetas". Díjoles: "Y según vosotros, ¿quién soy Yo?" Respondióle Simón Pedro y dijo: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo".
Y Luc. 9, 18 - 20: Un día que estaba orando a solas, hallándose con El sus discípulos, les hizo esta pregunta: "¿Quién dicen las gentes que soy Yo?" Le respondieron diciendo: "Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los antiguos profetas ha resucitado". Díjoles: "Y vosotros, ¿quién decís que soy Yo?" Pedro le respondió y dijo: "El Ungido de Dios".

29. Véase Mat. 16, 18, donde Jesús recompensó la fe de aquel humilde pescador, haciéndole príncipe de los apóstoles: "Y Yo, te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del abismo no prevalecerán contra ella".

31. ¡Reprobado! Y bien lo vemos en 14, 64 donde todos están horrorizados de sus "blasfemias". Nosotros, gentiles, más que nadie debemos agradecerle, pues fue para abrirnos la puerta de la salud (Ef. 2, 1 ss.): "Por el delito de los judíos la salud pasó a los gentiles; por la incredulidad de los gentiles volverá a los judíos" (S. Jerónimo).

33. No obstante la confesión que acaba de hacer (v. 29), Pedro muestra aquí su falta de espíritu sobrenatural. Jesús, con la extrema severidad de su reproche, nos enseña que nada vale un amor sentimental, sino el que busca en todo la voluntad del Padre como lo hizo Él. Cf. Mat. 24, 42 y nota: "Velad, pues, porque no sabéis en qué día vendrá vuestro Señor".
Es indispensable velar para poder "estar en pie ante el Hijo del Hombre" (Luc. 21, 34 - 36); hay que luchar constantemente por la fidelidad a la gracia contra las malas inclinaciones y pasiones, especialmente contra la tibieza y somnolencia espiritual (Apoc. 3, 15 s.). Tenga cuidado de no caer el que se cree firme (I Cor. 10, 12). "Marcháis cargados de oro, guardaos del ladrón" (S. Jerónimo).

Estos comentarios corresponden a la versión electrónica de la Biblia y Comentario de Mons. Juan Straubinger, cortesía de VE Multimedios


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