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Miércoles 14 de febrero
Evangelio según San Marcos, capítulo 8, versículos 22 al 26
El ciego de Betsaida
22 Fueron luego a Betsaida. Y le trajeron un ciego, rogándole que lo tocase. 23 Y Él, tomando de la mano al ciego, lo condujo fuera de la aldea, le escupió en los ojos, y le impuso las manos; después le preguntó: "żVes algo?" 24 Él alzó los ojos y dijo: "Veo a los hombres; los veo como árboles que caminan". 25 Le puso otra vez las manos sobre los ojos, y el hombre miró con fijeza y quedó curado, y veía todo claramente. 26 Y lo envió de nuevo a su casa y le dijo: "Ni siquiera entres en la aldea".
Comentario
22. Betsaida, la llamada Betsaida Julias, al estrecho de la desembocadura del Jordán en el lago de Genesaret.
Estos comentarios corresponden a la versión electrónica de la Biblia y Comentario de Mons. Juan Straubinger, cortesía de VE Multimedios