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Sábado 19 de febrero

Evangelio según San Marcos, capítulo 9, versículos del 1 al 12


Transfiguración de Jesús.

1 Y les dijo: "En verdad, os digo, entre los que están aquí, algunos no gustarán la muerte sin que hayan visto el reino de Dios venido con poder". 2 Y seis días después, tomó Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, y los llevó solos, aparte, a un alto monte, y se transfiguró a su vista. 3 Sus vestidos se pusieron resplandecientes y de tal blancura, que no hay batanero sobre esta tierra, capaz de blanquearlos así. 4 Y se les aparecieron Elías y Moisés y conversaban con Jesús. 5 Entonces, Pedro dijo a Jesús: "Rabí, es bueno que nos quedemos aquí. Hagamos, pues, aquí tres pabellones, uno para ti, uno para Moisés, y uno para Elías". 6 Era que no sabía lo que decía, porque estaban sobrecogidos de temor. 7 Vino, entonces, una nube que los cubrió con su sombra, y de la nube una voz se hizo oír: "Este es mi Hijo, el Amado. ¡Escuchadlo!" 8 Y de repente, mirando todo alrededor, no vieron a nadie con ellos, sino a Jesús solo.

La venida de Elías.

9 Cuando bajaban del monte, les prohibió referir a nadie lo que habían visto, mientras el Hijo del hombre no hubiese resucitado de entre los muertos. 10 Y conservaron lo acaecido dentro de sí, discurriendo "qué podría significar eso de resucitar de entre los muertos". 11 Y le hicieron esta pregunta: "¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero?" 12 Respondióles: "Elías, en efecto, vendrá primero y lo restaurará todo. Pero ¿cómo está escrito del Hijo del hombre, que debe padecer mucho y ser vilipendiado?

Comentario

1. Colocado al principio del capítulo, este v. (que en la Vulgata figura como 39 del cap. 8) muestra claramente que el anuncio de Jesús se refiere a su gloriosa Transfiguración, relatada en los vv. que siguen, y en la cual Jesús mostró un anticipo de la gloria con que volverá al fin de los tiempos. Tal es la gloria cuya visión nos refieren S. Juan en su Evangelio (1, 14), y S. Pedro en su segunda Epístola (1, 16 ss.). Cf. Mat. 16, 28 y nota: "En verdad, os digo, algunos de los que están aquí no gustarán la muerte sin que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su Reino". Algunos discuten el sentido de este pasaje. La opinión de San Jerónimo y San Crisóstomo, que refieren estas palabras a la Transfiguración de Jesús, la cual es una visión anticipada de su futura gloria, está abonada por lo que dicen los apóstoles (Juan 1, 14; II Pedro 1, 16 - 19).

2. Véase Mat. 17, 1 - 8; Luc. 9, 28 - 36. Un alto monte: según la tradición, el monte Tabor en Galilea.

7. Aquí, como en el Bautismo de Jesús, el Padre da solemne testimonio de la filiación divina del Mesías, y añade el único mandamiento que el Padre formula personalmente en todo el Evangelio: que escuchemos a Jesús. Por eso, el Maestro nos dice: "Esta es la obra de Dios: que creáis en Aquel que El os envió" (Juan 6, 29).

9. El monte Tabor y el Gólgota se complementan mostrándonos el doble misterio de Jesús que anunciaban las profecías (I Pedr. 1, 11). Aquí Jesús aparece en la gloria, con que vendrá en su triunfo (v. 1); allá lo verán sumido en un mar de penas y angustias. "En la transfiguración se trataba en primer lugar de quitar de los corazones de los discípulos el escándalo de la Cruz" (S. León Magno).

Estos comentarios corresponden a la versión electrónica de la Biblia y Comentario de Mons. Juan Straubinger, cortesía de VE Multimedios


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