La
Isla espera la gran fiesta: Los primeros Beatos malteses
LA
VALLETTA, 9 May. 01 (ACI).-
Según un comentario escrito por Don Giuseppe Mifsud
Bonnici, Rector del Seminario Arzobispal de Malta,
a solicitud de la Agencia Fides, la Isla está "atravesando un momento mágico", que llegará a
su cumbre con la beatificación de los tres primeros
bienaventurados malteses.
Según
explica el sacerdote, que ha sido párroco en dos ocasiones
y es miembro de la curia arquidiocesana, "aunque rica
de tradiciones religiosas, Malta no ha tenido nunca,
hasta ahora, un beato propio. Ahora tendrá
tres".
Los
futuros beatos
El
P. Mifsud Bonnici señaló que en orden cronológico,
"la primera Beata será en realidad una maltesa nacida
en Italia: la religiosa benedictina María Adeodata
Pisani, nacida en 1806 en Pizzofalcone (Nápoles)".
Su padre era maltés y la nueva Beata llegó a Malta
con su madre en 1825, donde permaneció hasta su muerte,
30 años más tarde. Su vida impresionó a todos por
su santidad y humildad.
Aceptó
ser Abadesa por orden del Obispo y, no obstante fuese
de familia rica, dio ejemplo de pobreza radical y
de amor a los pobres.
Otro
nuevo Beato, nacido en 1813, es el Diácono Ignacio
Falzon, abogado a los 20 años por tradición familiar,
pero que renunció a su profesión. Recibió la ordenes
menores, pero no quiso recibir las mayores, aunque
muchos, incluso el Obispo, trataron de convencerle
de que recibiera la ordenación sacerdotal; él, sin
embargo, no se consideró digno. Era conocido por su
humildad y devoción a la Eucaristía. Su apostolado
principal era la enseñanza de la catequesis a muchachos
y adultos. En aquel entonces llegaban a Malta muchos
soldados y marineros ingleses. Ignació se ponía en
contacto con ellos e iba a sus naves para propagar
la fe católica.
Sin
embargo, la figura más actual para el pueblo es la
de un sacerdote diocesano, el P. Giorgio Preca,
"que dio un sello determinante a la formación
religiosa de varias generaciones de malteses", según
señala el sacerdote.
Nacido
en 1880, muy frágil de salud, hasta el punto que su
profesor temía que no llegara al sacerdocio, recibió
la ordenación sacerdotal en 1906 y, desde entonces,
se entregó completamente a la enseñanza y a la formación
de un grupo de laicos.
"Aún
entre muchas incomprensiones, fundó la Sociedad
de la Doctrina Cristiana, dividida en dos secciones
-de varones y de mujeres-, de laicos célibes que dedicaban
cada día horas enteras al estudio, reflexión, oración
e instrucción catequística de los jóvenes".
"Por
sus sedes, esparcidas en casi todas las parroquias,
-recuerda el P. Mifsud Bonnici- pasó la mayor parte
de los jóvenes de la isla que se preparaban a la Primera
Comunión y a la Confirmación".
En
efecto, el Rev. Giorgio hacía circular entre los miembros
de la sociedad copias de los Evangelios, cosa
rara en esos tiempos, en los primeros decenios del
siglo XX, más de 30 años antes del Concilio Vaticano
II. Murió en el año del Concilio, en 1962.
Nuevo
impulso evangelizador
Según
el P. Mifsud, "es
indudable que estos dos acontecimientos -la visita
del Papa y las Beatificaciones- darán nuevo impulso
a la realidad religiosa de la isla"; algo necesario
porque "aunque todavía fervorosa de religiosidad,
la isla está expuesta a todas las ideas a través de
la televisión, turismo y medios de comunicación. Existe
el desafío continuo de transformar la religiosidad
popular en una fe verdadera que encarne los
valores del Evangelio en la sociedad actual. Y esto
ciertamente -como demuestra la experiencia de otros
países que han vivido ya este momento- no es fácil".
Para
ello, la Iglesia en Malta está preparando actualmente
su Sínodo, que comenzará oficialmente las reuniones
en la vigilia de Pentecostés. "Será un momento oportuno
en el que la Iglesia de Malta, fortalecida por la
visita del Santo Padre y por la Beatificación de tres
de sus hijos, discernirá lo que el Señor le propone
en este momento".
Desafíos
Según
el P. Mifsud, Malta deberá enfrentar los siguientes
desafíos:
"Hay
problemas en las familias y la estabilidad
de la familia misma pasa por un momento difícil".
"Los
jóvenes tienen sus problemas".
"Han
disminuido las vocaciones, especialmente para
las Congregaciones femeninas". "En esta isla de gran
religiosidad, subsiste la famosa 'crisis de valores'".
"La
visita del Papa y las Beatificaciones darán ciertamente
nuevo ímpetu y vigor a la
misión
de la Iglesia", concluye el sacerdote.
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