El Papa en
Azerbaiyán: "la Iglesia rinde honor a los católicos fieles"
VATICANO,
23 May. 02 (ACI).- Al presidir la Misa en el Palacio de
los Deportes de Bakú, el Papa
Juan Pablo II rindió un emotivo homenaje a la fidelidad de la reducida
comunidad católica local que perseveró
a pesar de la persecución comunista.
El Pontífice celebró
la Misa ante más de 1.500 personas al interior del local -y otras 3,500
en el exterior-, entre los que se encontraban los 120 fieles de la comunidad
católica de Bakú, católicos de la comunidad internacional, cientos de
cristianos ortodoxos y varios refugiados del Nagorno-Karabaj que viven
en campos de prófugos de la capital azerí.
El Pontífice señaló que
"la Iglesia universal rinde honor a cuantos han
sabido mantenerse fieles a los compromisos derivados de su bautismo".
"Honor también a ti, lo quiero repetir una vez más, santa Iglesia ortodoxa,
que abriste tus puertas a los fieles católicos, que se quedaron sin
redil y sin pastor. Que el Señor recompense tu generosidad".
"El Papa está hoy aquí
-continuó- para participar en vuestra alegría por la libertad recuperada
y para sosteneros en el camino
que tiene como última meta la tierra prometida del cielo". "Sostenidos
por esta certeza, sentís que este es tiempo de alegría, de esperanza", agregó el Pontífice, al
señalar que el signo de este tiempo es "la
primera piedra de la futura Iglesia parroquial que bendeciré al
final de la misa".
El Santo Padre pidió
también a los católicos que fueran fieles a su misión de "conservar
la fe y testimoniarla con una vida que sea profecía, para que el
mundo crea".
"Sé prudente, pero ten
la valentía de hacer cosas nuevas", dijo luego; y se refirió a la necesidad
de impulsar "una novedad que otorgue a todos, en particular a los jóvenes,
las ganas de vivir y de luchar por un mundo más justo y solidario".
Proteger a la juventud
El Pontífice exhortó
luego a los cristianos azeríes concentrarse en la protección de la juventud:
"¡Mira a estos jóvenes! -advirtió- Están expuestos
a caer en el espejismo del ocio, del enriquecimiento fácil. Pero
también son capaces de vibrar por un ideal y de correr
el riesgo del heroísmo del sacrificio para que triunfe la justicia y
se afirme la libertad y la paz".
Juan Pablo II dijo que
a los jóvenes hay que "abrirles la perspectiva luminosa de la fe, de
la amistad con Cristo. ¡No
existe entusiasmo por el bien que Cristo no comprenda, porque Él
es eternamente joven!".
Emotiva despedida
Tras la celebración eucarística,
en la que el Pontífice dio testimonio de entereza para llevar el sufrimiento
producto de la enfermedad y los años, se trasladó a la casa parroquial
para participar en un encuentro con el Jeque de los musulmanes del Cáucaso,
con el eparca ortodoxo y con el presidente de la comunidad judía, al
que siguió el almuerzo.
Por la tarde se dirigió
al aeropuerto internacional de Bakú y tras despedirse de las autoridades
del país, a las 5:00 p.m. hora local despegó rumbo a Sofía (Bulgaria).
Presidente
ex comunista dona al Papa terreno para construir iglesia católica
VATICANO,
23 May. 02 (ACI).- La minoría católica de Azerbaiyán
recibió con júbilo la noticia de que el Presidente de la República,
el ex comunista Heidar Aliev, ha decidido regalar al Papa
Juan Pablo II un terreno
para la construcción de una iglesia católica.
Con el terreno, que se
encuentra en el centro de Bakú, Aliev reparó parcialmente la campaña
represiva anticatólica desatada por el dictador soviético Jozif Stalin,
quien ordenó la destrucción de la última iglesia católica en los años
30.
El sacerdote salesiano
Vladimir Feteke, uno de los organizadores del viaje del Papa, señaló
a la agencia Fides de Roma que "el Papa Juan Pablo II ha enternecido
los corazones y ha dado inmensa alegría a la pequeña comunidad católica.
Durante la Santa Misa celebrada por el Papa, hemos improvisado la bendición de la primera
piedra de la nueva iglesia. Somos
felicísimos: tendremos la primera nueva iglesia de Azerbaijian".
Los menos de 500 católicos
que participaron de la Misa fueron constantemente encuadrados por la
TV azerí, que transmitió toda la ceremonia en directo.
Según el P. Vladimir,
"este es un verdadero milagro. 70 años de vacío moral y espiritual dejado
por el comunismo no han apagado la sed de Dios. Por eso, toda la población
de Azerbaiyán ha seguido con gran interés la visita del Papa".
El
Papa pide que su visita a Bulgaria sirva para la unidad de los cristianos
VATICANO,
23 May. 02 (ACI).- En el discurso de bienvenida pronunciado en la Plaza S. Alexander Nevski
de Sofía el Papa Juan Pablo
II señaló que desea "ardientemente" que su visita sea ocasión para
promover la unidad con la iglesia ortodoxa.
El Pontífice llegó ya
caída la tarde al aeropuerto de la capital búlgara, donde fue recibido
por el Nuncio Apostólico en Bulgaria, Mons. Antonio Mennini y
los obispos católicos búlgaros.
Del aeropuerto se trasladó
a la plaza S. Alexander Nevski, donde fue recibido por el Presidente
de la República de Bulgaria, Georgi Parvanov y del Patriarca Maxim,
máxima autoridad de la mayoría ortodoxa.
El Pontífice señaló ante
todo la coincidencia de su llegada con la
fiesta de los Santos Cirilio y Metodio, co-patronos de Europa y
ocasión en la que habitualmente una delegación de ortodoxos búlgaros
lo visitan en Roma.
El Papa recordó también
la memoria del Beato Papa Juan XXIII, que durante diez años fue Delegado Apostólico
en Bulgaria "y permaneció siempre profundamente ligado a esta tierra
y a sus habitantes".
"Mi presencia hoy entre
vosotros sea manifestación elocuente de los sentimientos de estima
y de afecto que nutro hacia esta noble nación y sus hijos", agregó
el Papa. Afán de unidad
Tras saludar al Presidente,
el Pontífice se dirigió al Patriarca Maxim y a los Metropolitas ortodoxos, y expresó que desea ardientemente
"que esta visita mía sirva para
reforzar nuestro mutuo conocimiento para que, con la ayuda de Dios
en el día y de la forma que Él desee, podamos llegar a vivir 'en perfecta
unidad de pensamiento y de intenciones'".
El Pontífice saludó luego
a los cristianos de las demás comunidades eclesiales, así como a los
miembros de las comunidades hebrea y musulmana, reafirmando "en la senda
del encuentro de Asís, la convicción de que toda religión está llamada
a promover la justicia y la paz
entre los pueblos, el perdón,
la vida y el amor".
Homenaje a Testigos de la Fe
Juan Pablo II recordó
luego que Bulgaria desde que fuera evangelizada por Cirilo y Metodio,
ha dado "copiosos frutos de testimonio cristiano y de santidad".
"Incluso durante el largo
y rígido invierno del sistema totalitario, que ha marcado en el sufrimiento
al vuestro, junto a tantos otros países de Europa, la fidelidad al Evangelio no se
ha hecho extrañar, y numerosos hijos de este pueblo han vivido heroicamente
la adhesión a Cristo, llegando en no pocas ocasiones al sacrificio de
su propia vida", dijo el Papa.
El Pontífice rindió homenaje
a "estos valerosos testigos de la fe, pertenecientes a las diversas confesiones
cristianas. Su sacrificio non sea vano, sino que sirva de ejemplo y
haga fecundo el compromiso ecuménico en
vistas a la plena unidad de los cristianos".
Futuro y defensa de la vida
Juan Pablo II señaló
luego que es necesario "curar heridas y mirar con optimismo hacia el
futuro", custodiando y promoviendo "los grandes valores que fundan la verdadera grandeza
de una nación: la honestidad moral e intelectual, la defensa de la familia,
la acogida del necesitado, el
respeto por la vida humana desde
el momento de su concepción hasta su término natural".
"El cristianismo -recordó
el Santo Padre- está en las raíces mismas de la cultura de este país:
de éste no se podrá por tanto prescindir en un serio proceso de crecimiento
proyectado al futuro".
El Pontífice señaló que,
en este marco, la Iglesia católica, minoritaria en el país,
desea "conjugar sus esfuerzos con el de los otros
cristianos, para poner al servicio de todos aquellos fermentos de civilización que el Evangelio puede ofrecer también a
las generaciones del nuevo milenio".
El
Papa beatificará el domingo a tres mártires del comunismo en Bulgaria
VATICANO,
23 May. 02 (ACI).- El domingo 26 de mayo en la ciudad
búlgara de Plovdiv, el Papa
Juan Pablo II beatificará a tres religiosos asuncionistas búlgaros, mártires asesinados
por el entonces régimen comunista en noviembre de 1952.
Los futuros beatos son
los Agustinos de la Asunción Kamen Vitchev (1893-1952), Pavel Djidjov (1919-1952) y Josaphat Chichkov (1884-1952) -el primero
de rito oriental y los dos segundos de rito latino-, que serán los primeros
beatos de esta congregación, fuertemente comprometida, desde su fundación
hace 150 años, en el acercamiento con el Oriente cristiano.
Será la segunda vez,
después de Ucrania en junio de 2001, que Juan Pablo II beatifique fuera
de Roma a mártires del comunismo.
Testimonio heroico
Los tres religiosos fueron
fusilados el 11 de noviembre de 1952 en la prisión central de Sofía,
junto a Mons. Eugenio Bossilkov, obispo de Nicopoli, beatificado en
1998. Durante su larga prisión, los cuatro clérigos fueron torturados,
tuvieron que soportar malos tratos y, a pesar de retractarse de las
confesiones que habían hecho por la fuerza, los cuatro fueron condenados
a muerte el 3 de octubre como "espías
del Vaticano" y "lacayos del imperialismo" en un proceso dirigido
por Moscú contra la Iglesia.
Sus cuerpos, enterrados
en una fosa común, nunca fueron hallados.
El proceso contra 40
sacerdotes, religiosos y laicos católicos búlgaros, entre los que se
encontraban Mons. Bossilkov y los tres asuncionistas, fue abierto el
29 de septiembre de 1952 ante la Corte Suprema de Bulgaria, en Sofía.
Los inculpados, presos
y maltratados durante varios meses, fueron objeto de un "Acto de
acusación contra la Organización Católica de complot y espionaje en
Bulgaria". Se los acusó de haber "organizado y dirigido, desde el 9
de septiembre de 1944, una organización que tenía como finalidad invertir,
minar y debilitar el poder democrático popular a través de un golpe
de Estado, insurrección, motines, actos terroristas, crímenes e intervenciones
armadas del extranjero".
Además fueron declarados
"miembros de una organización de espionaje y de complot en una serie
de ciudades del país para preparar una guerra imperialista contra la
URSS, Bulgaria y otros países de democracia popular".
La sentencia, dictada
el 3 de octubre de 1952, víspera del XIX Congreso del Partido Comunista
Soviético en Moscú, declaraba a los tres religiosos "culpables de haber
organizado y dirigido en Bulgaria, desde el 9 de septiembre de 1944
hasta el verano de 1952, una organización clandestina, una agencia de
servicios secretos del Papa y de los imperialistas", y los condenaba
"a muerte por fusilamiento con
privación de sus derechos, confiscándoles todos sus bienes en beneficio
del Estado".