Saludo
del Cardenal Alfonso López Trujillo al Santo Padre
en el Congreso Teológico Pastoral
Santo Padre:
Es para todos nosotros
un motivo de inmenso gozo Vuestra presencia al concluir
el II Congreso Teológico Pastoral sobre la familia
y cuando os disponéis a dirigir Vuestra palabra
a quienes participaron en estas tres jornadas de
trabajo. De manera muy especial os dirigiréis a
los Obispos aquí congregados de Brasil, América
Latina y de todo el mundo, que han venido para saludar
con profunda alegría y para escuchar al Sucesor
de Pedro quien nos confirma, con premurosa solicitud
pastoral en la fe.
Descubrir la presencia
del Salvador del mundo en el seno de las familias
como estuvo presente en las Bodas de Caná es exigencia
primordial de una auténtica espiritualidad matrimonial.
El Señor sale al paso para encontrar a quienes se
unen y maduran en el amor. El es el autor del matrimonio,
en su especial proyecto de salvación, que pertenece
al orden mismo de la creación.
Este congreso preparado
entre la arquidiócesis de Río de Janeiro y el Pontificio
Consejo para la familia ha movilizado un alto número
de delegados de mucho más de un centenar de naciones
de las diferentes diócesis, Movimientos Apostólicos
para la Familia o para la vida o de quienes de diversas
maneras, trabajan para esa causa. Han tomado parte
cerca de 4 000 personas. Hace unos minutos terminábamos
la lectura de las conclusiones, a probadas unánimemente
.
Podríamos decir con
San Cipriano de Cartago:" somos de ayer
y llenamos el mundo". En realidad, como
Vuestra Santidad bien lo sabe, porque los ha encontrado
a lo largo y ancho de la tierra, estos movimientos
constituyen hoy quizás una de las realidades más
dinámicas y más nutridas. Esto, a pesar de ser mas
bien reciente su organización y organización, particularmente
en lo que se refiere a la defensa de la vida. Hace
algunas décadas de las que vuestra Santidad califica
de conjura o conspiración de la cultura de la muerte,
no tenía incidencia. Entonces la ida era respetada
por los legisladores.
Todo lo que mira a
la proclamación del Evangelio de la vida, con su
defensa correspondiente constituye dos dimensiones
de una misma realidad. La familia tiene como misión
esencial la vida que nace de la entrega recíproca
de los esposos. Para emplear la significativa expresión
de Santo Tomás, la familia constituye para los hijos,
un útero espiritual.
Reflexionando en estos
días vuestro fecundo Magisterio hemos apreciado
también la magnitud de los retos, el compromiso
que entrañan y también el generoso entusiasmo que
este cometido suscita. Es dura la batalla para la
iglesia doméstica y el Santuario de la Vida que
peregrina como todo el pueblo de Dios entre las
persecuciones del mundo y los consuelos de Dios
(San Agustín, De civitate Del XVIII, 51, 2). En
eta misión experimentamos la fuerza del Señor Resucitado
que colma de vigor a la Iglesia (G,S. n. 8), y lo
repleta de sus energías.
El caudal y la densidad
de nuestro magisterio, en la Familiaris Consortto,
La Gratissimam Sane (Carta a las familias)
y la Evangelium Vitae, con tantas catequesis,
Homilías, Discursos y Mensajes son una senda luminosa
abierta, clara y segura. La mirada vigilante del
pastor, Vuestro ardor y decisión en esta batalla,
San Pablo habla del buen combate (2 Tim, 4,6); batalla
por la verdad, por la dignidad del amor, por la
responsabilidad, por la esperanza en donde se define
el rostro verdaderamente humano del hombre del mañana
, son para todos especialmente para los Pastores
de la grey gran estímulo, ejemplo y seguridad. El
Concilio observa que las personas "y los grupos
sociales están sedientos de una vida plena y de
una vida libre digna del hombre"(G.S n.9) Estamos
convencidos de que este crecimiento en humanidad
será imposible sin la eficaz mediación de la familia.
Esta certeza la comunicáis, sin ahorrar fatigas,
a un mundo necesitado de la verdad para superar
la confusión. La Pastoral y la espiritualidad familiar
e, el cumplimiento d la misión, en la entrega de
todos los días en la comunidad familiar, adquiere
una nueva globalidad y las amplias dimensiones de
la familia humana. Era la persuasión del Concilio
al indicar que "el bienestar de la persona
y l sociedad humana y cristiana está estrechamente
ligado a una favorable situación de la comunidad
conyugal y familiar (G.S. n47). De estos habéis
sido vigoroso testimonio.
Día a día se ve con
mas claridad la importancia que las Conferencias
Episcopales reconocen a la Pastoral de la familia
y de la vida. Lo mismo se observa en las Iglesias
particulares, esto es motivo de gran estímulo en
la orden a un trabajo eficaz, en plena sintonía
y convergencia, bajo el callado del Pastor Universal.
Ante los desafíos de
la vida y de la familia en el marco de una nueva
globalidad y d unas opciones que gravitan necesariamente
sobre estos polos; de frente al surgimiento de dispares
comprensiones de la verdad del hombre (que cautiva
con ciencias frágiles, mal formadas a merced del
relativismo, con un lenguaje astuto y manipulador,
lleno de ambigüedades, habéis regalado a la iglesia
y a la humanidad en la comunicación de las certezas
que vienen de Dios. El vigor y fidelidad en la unidad
doctrinal y pastoral son condiciones ante la embargadura
de la lucha de contornos históricos, como lo enseñáis
en la Evangelium Vitae, asume la causa de los mas
pobres, de los más necesitados, de los más inocentes,
esa nueva categoría de personas que no es una clase
social y que se dilatan hasta convertirse en pueblos,
naciones invadidas en su dignidad por los poderosos.
Gracias, Santo Padre
por brindarnos siempre razones y ánimo en una lucha
que la iglesia no puede evadir.
Os escuchamos, Santo
Padre, con profunda gratitud y vivo amor por Vuestro
trabajo y vuestra fatiga por el Evangelio y os pedimos
nos bendigáis.