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Mensaje en el Estadio Maracaná, con palabras para América Latina

Ante un cientos de miles de peregrinos reunidos en el Maracaná, el Santo Padre expresó palabras exigentes y alentadoras al mismo tiempo: "no es verdad" que la fidelidad es imposible, "no es verdad que la única felicidad es aquella sin verdad". Lo que sí es cierto es que "es necesario luchar por la causa de la familia, para asegurar vuestra felicidad y el futuro de la familia humana".

"Las sociedades y los hogares que se desinteresan de los hijos y los abandonan comenten una "gravísima injusticia" de la que serán juzgadas ante el tribunal de Dios.

En el discurso pronunciado ante 120.000 personas que llenaban el estadio de fútbol carioca, y delegados de 190 países del mundo, además de abordar las bases naturales del matrimonio, y las razones religiosas de la fidelidad conyugal, el Papa dedicó un amplio espacio a la incidencia de la pobreza y la miseria en la familia, y sobretodo en los hijos.

Dirigiéndose a los latinoamericanos dijo: "Quisiera una vez más lanzar aquí un clamor de esperanza y de liberación a las familias de América Latina y de mundo entero. No os dejéis seducir por ese mensaje de mentira que degrada a los pueblos, atenta contra sus mejores tradiciones y valores, y hace caer sobre los hijos un cúmulo de sufrimiento y de infelicidad. La causa de la familia dignifica al mundo y lo libera en auténtica verdad del ser humano, del misterio de la vida, don de Dios, del hombre y la mujer imágenes de Dios. hay que luchar por esa causa para asgurar nuestra felicidad, el futuro de la familia humana. Desde aquí en esta tarde en que familias de vtiodas partes del mundo estrechan sus manos como una inmensa corona de amor y fidelidad lanzo esta invitación a cuantos trabajan en la edificación de una sociedad en la que reine la civilización de amor".

Ante todo, el Papa pidió a los responsables de la sociedad que protejan a las familias con "leyes justas" que combatan "la miseria y la plaga del desempleo" y que, al mismo tiempo, "permitan a los padres llevar a término la propia misión".

"¿Cómo pueden los jóvenes -se preguntó el Pontífice- crear una familia si no disponen de los medios necesarios para mantenerla?", y señaló que "la miseria destruye la familia, impide el acceso a la cultura y a la instrucción básica, corrompe las costumbres y mina en su origen la salud de los jóvenes y de los adultos".

El Papa invitó a un examen de conciencia sobre los numerosísimos fenómenos sociales de la historia moderna, y en duros términos manifestó que "en muchos casos hay que reconocer con vergüenza que han sido cometidos errores y despropósitos". A continuación ha denunciado una serie de "comportamientos irresponsables" que llevan a tratar a los seres humanos "como simples cosas o instrumentos del placer efímero y vacío".

"¿Cómo no reaccionar -exclamó el Papa, a este propósito- a la falta de respeto, a la pornografía y a todo tipo de explotación, de las cuales en muchos casos son los niños quienes pagan el precio más alto?".

Las sociedades que se desinteresan de la infancia, añadió, "son inhumanos e irresponsables", y los hogares que no educan integralmente a los propios hijos, que los abandonan, "cometen una gravísima injusticia de la que deberán dar cuenta ante el tribunal de Dios".

Reconoció que "no pocas familias a veces son víctimas de situaciones que las superan; en tales casos hay que hacer un acto de solidaridad de todos, para que los niños dejen de ser víctimas de toda forma de pobreza, de miseria económica y sobretodo de la miseria moral que da origina el fenómeno al que me he referido en la Carta a las Familias, de los muchos huérfanos de padres vivos".

"Acojan a su hijos con un amor responsable, defiéndanlos como un don de Dios desde el momento en que son concebidos, en que la vida humana surge en el vientre de las madres, el crimen abominable del aborto, vergüenza para la humanidad, no puede condenar a los concebidos a las más injusta de las ejecuciones: la de los seres humanos más inocentes", afirmó.

"La mejor defensa del hogar está en la fidelidad como dádiva de Dios fiel y misericordioso, un amor por Él difundido", señaló el Santo Padre. Asimismo se refirió en español al "clamor de esperanza y liberación" de las familias de América Latina

Antes de terminar, el Papa recordó nuevamente a las palabras de la Madre Teresa de Calcuta sobre el aborto y dijo que "aquello labios están ahora mudos por la muerte. Pero el mensaje de la Madre Teresa en favor de la vida continua vibrante y convincente".

Al final, el Papa pidió a todos un compromiso por las familias, los hijos y por los jóvenes, siendo interrumpido por los gritos de la multitud. Luego agradeció a "Río de Janeiro por su gran inspiración. Aquí, una arquitectura divina y una arquitectura humana se componen maravillosamente. Es una inspiración compuesta por las familias, los matrimonios. Esto es divino, esto es humano".

Para Juan Pablo II, estas dos arquitecturas - la divina y la humana - "son ideales para lograr una composición de la familia y el matrimonio, que tienen como base el amor y la responsabilidad".