El
Papa propone un audaz programa de unidad a los armenios
VATICANO, 27 Set. 01 (ACI).-
La emotiva ceremonia ecuménica de inauguración
de la nueva Catedral de Yerevan consagrada a San Gregorio
el Iluminador, marcó un importante hito en
el camino que la Iglesia Católica y la Apostólica
Armenia recorren hacia la unidad, cuando el Papa
Juan Pablo II inició sus discurso con él
emblemático Salmo
133.
A las 6:00 p.m. hora local, El Papa
y el Catholicós Karekin II llegaron
a la nueva Catedral edificada con ocasión del
1700° aniversario de la conversión de Armenia,
consagrada pocos días antes del encuentro.
La Catedral fue escenario de una Celebración
Ecuménica que comenzó con la escucha
de la Palabra de Dios y seguida por una profesión
de fe, una oración universal, el intercambio
del signo de la paz y la veneración de la reliquia
de San Gregorio Iluminador que el Papa regaló
el años pasado a la Iglesia Apostólica
Armenia.
Tras la homilía del Catholicós
Karekin II, El Pontífice pronunció en
lengua armenia una emotiva homilía, que comenzó
con las palabras del salmo: "¡Ved qué
dulzura, qué delicia habitar los hermanos unidos!".
En efecto, el Pontífice calificó
de "fuente de gran gozo personal" la oportunidad
de rezar junto a los hermanos armenios.
Luego de saludar la presencia del
Presidente de la República y recordar a los
patriarcas armenios de las diversas ciudades, el Pontífice
destacó la manera histórica como "la
universalidad de la fe se unió de manera
inseparable a vuestra identidad nacional". "La
fe cristiana se enraizó de manera permanente
en esta tierra, recogida en torno del monte Ararat,
y la palabra del Evangelio influyó profundamente
la lengua, la vida familiar, la cultura y el arte
del pueblo armenio", agregó.
El Papa elogió también
el espíritu de apertura de la Iglesia Armenia
a las otras tradiciones cristianas. "Gracias
a esta extraordinaria apertura de espíritu,
la Iglesia Armenia, a lo largo de su propia historia,
ha sido particularmente sensible a la causa de la
unidad de los cristianos", añadió.
Camino de Unidad
Luego de pronunciar nuevamente las
palabras del Salmo 133, Juan Pablo II hizo un recuento
de la historia contemporánea de unidad entre
ambas iglesias, desde que en 1970 el Papa Pablo VI
y el Catholicós Vazken I intercambiaron
el saludo de la paz lanzando "una nueva era de
contactos fraternos" hasta la amistad que labraron
el Papa Wojtila y Karekin I, a quien conoció
en el Concilio Vaticano II.
"Durante largos siglos los contactos
entre la Iglesia Armenia Apostólica y la Iglesia
de Roma fueron intensos y calurosos, y el deseo
de la plena unidad nunca desaparecieron del todo",
dijo el Santo Padre, al rezar porque "mi visita
sea como una consagración de la rica y fructífera
colaboración ya existente entre nosotros".
Una propuesta audaz
"En este diálogo de fe
y amor, ninguna cuestión, por más difícil,
debe ser obviada. Consciente de la importancia del
ministerio del Obispo de Roma en la búsqueda
de la unidad de los cristianos, he pedido -en
mi Carta Encíclica Ut unum sint - que los obispos
y teólogos de nuestras iglesias reflexionen
sobre 'formas en las cuales este ministerio pueda
realizar un servicio de amor reconocido por unos y
otros' (n. 95)", dijo el Pontífice en
un momento particularmente audaz de su propuesta.
"El ejemplo de los primeros siglos
de la vida de la Iglesia nos puede guiar en este discernimiento".
"Ya que trabajamos por la plena
comunión, hagamos juntos lo que no debemos
hacer separados. Trabajemos juntos, en el pleno respeto
de nuestras identidades y tradiciones. ¡Nunca más
cristianos contra cristianos, nunca más
Iglesia contra Iglesia! Caminemos más bien
juntos, de la mano, para que el mundo del siglo 21
y del nuevo milenio pueda creer".
Y concluyó con una oración:
"¡Oh Cruz de Cristo, esperanza nuestra ! cada
tanto el pecado y la debilidad humana son causa de
división, danos la fuerza de perdonar y de
reconciliarnos los unos con los otros. Oh Cruz de
Cristo, sé nuestro sustento mientras obramos
para restaurar la plena comunión entre quienes
miran al Señor crucificado, Como nuestro Salvador
y nuestro Dios. Amén".
El Papa eleva una
conmovedora oración por víctimas de
un olvidado genocidio
VATICANO, 27 Set. 01 (ACI).-
Ante el imponente Memorial de Tzitzernakaberd, donde
la figura blanca del Pontífice resaltaba ante
los monolitos oscuros y los hábitos negros
de las autoridades de la Iglesia Apostólica
Armenia, el Papa
Juan Pablo II elevó una conmovedora oración
por las víctimas caídas durante
el genocidio de 1915 a manos del Imperio Otomano.
Luego de celebrar la Santa Misa en
privado en la Capilla de la Sede Apostólica
de Etchmiadzin -donde el Patriarca Karekin II lo tiene
como invitado- el Pontífice se dirigió
al Palacio Presidencial de Yerevan para sostener un
encuentro privado con el Presidente de la República
de Armenia, Robert Kotcharian.
El Papa y el Patriarca Karekin II
se dirigieron al Memorial, donde oraron juntos por
todas las víctimas de la nación Armenia
y por la paz en el mundo.
Tras la oración del Catholicós,
el Pontífice recitó una oración
en ingles, compuesta por él para la ocasión:
"Mira al pueblo de esta tierra
que desde hace tanto tiempo ha puesto su confianza
en Ti, que ha pasado a través de la gran tribulación
y nunca ha decaído en su fidelidad a Ti. Enjuga
todas las lágrimas de sus ojos y haz que su
agonía en el siglo XX produzca una mies de
vida que dure por siempre.
"Profundamente horrorizados por
la terrible violencia que ha sufrido el pueblo armenio,
nos preguntamos con espanto cómo el mundo puede
conocer todavía aberraciones tan inhumanas.
Pero renovando nuestra esperanza en tu promesa,
¡oh Señor!, imploramos el descanso para los
difuntos en la paz que no tiene fin, y la curación,
mediante la potencia de tu amor, de las heridas todavía
abiertas.
Nuestra alma te anhela, Señor,
más que el centinela a la aurora, mientras
esperamos la plenitud de la redención conquistada
con la Cruz, la luz de la Pascua que es el alba de
una vida invencible, la gloria de la nueva Jerusalén
donde ya no habrá muerte. ¡Oh Juez de vivos
y muertos, ten piedad de nosotros!".
El genocidio
El Monte Ararat, donde la Biblia dice
que concluyó la travesía del Arca de
Noé, fue el testigo silencioso de la ceremonia
desde el otro lado de la frontera con Turquía,
la región donde los armenios fueron sistemáticamente
exterminados entre 1915 y 1923.
Durante la ceremonia, sacerdotes armenios
con capuchas negras circularon la llama de la esperanza
mientras un coro entonaba cantos luctuosos tradicionales
en una colina que domina la capital Yerevan.
Juan Pablo II pronunció toda
la oración en inglés excepto las palabras
"metz yeghern", que significan "gran
crimen" o "gran maldad" en armenio.
Durante más de 75 años los armenios
han utilizado el término "metz yeghern"
para referirse al genocidio que el gobierno de los
"Jóvenes Turcos" desató contra
los cristianos de la zona, mientras las grandes potencias
se encontraban concentradas en la Primera Guerra Mundial.
En algunos diccionarios armenios el
término "yeghern" ha pasado
a ser equivalente a genocidio.
Un sacerdote comenta
el imborrable impacto de la visita papal a Kazajstán
VATICANO, 27 Set. 01 (ACI).-
En un artículo titulado "El don de sí
mismo por Kazajstán y el mundo", el P.
Marcelo Cervellera, director de la Agencia Fides y
testigo directo de la visita del Papa
Juan Pablo II al país asiático de
mayoría musulmana, resume el impacto que
el Pontífice ha producido en todos los
kazajos.
Según relata el P. Cervellera
relata que a la partida del Papa de Kazajstán,
el estribillo repetido por policías, jóvenes,
autoridades, cristianos y musulmanes ha sido casi
unánime: "ha venido por cada uno de nosotros".
En efecto, dice el sacerdote, la visita
del Papa "ha sido recibida como un don 'destinado'
a cada uno de los habitantes de esta tierra, que el
Papa elogió hasta lo inverosímil como
lugar de convivencia".
"Lo que hace crecer este sentido
del 'por mí' es su frágil figura y su
cuerpo encorvado por el dolor y la vejez, que, a sus
81 años, afronta un viaje y los peligros del
terrorismo", dice el Sacerdote, al contar una
reveladora anécdota: "Dice una musulmana,
abandonada por su marido: 'Viendo su vejez y su dolor,
me he sentido atravesada por un fuego de gratitud.
Nadie me ha amado tanto'".
Un presidente convertido en
niño
Otro signo elocuente ha sido la conducta
El Papa llegó por el Presidente Nazerbaev.
Durante los días de la visita, en efecto "nadie
reconocía más al Jefe de Estado severo,
agresivo y a veces despiadado", sino que lo han
visto "junto al Papa como un hijo, recogiendo
folios caídos, sentado en el brazo de una butaca,
mano en la mano, hasta a acompañarlo paso a
paso hasta la escalerilla del avión, desafiando
todo ceremonial y seguridad. Descendiendo, se
puso a charlar y a cantar con jóvenes y ancianas,
él a
quien todos temen."
Según el Director de Fides,
el Pontífice llegó para confortar a
la Iglesia de Kazajstán, de orígenes
antiguos, pero de crecimiento muy reciente. Mons.
Janusz Kaleta, administrador apostólico de
Atyrau, en efect, le confiesa: "Este país
ha recibido en una semana más noticias sobre
la Iglesia que en los 100 años precedentes".
Y efectivamente, gracias al Papa, la televisión
nacional, además de transmitir en directo todos
los encuentros, proyectó filmes sobre el Papa,
el cristianismo, los santos, el Vaticano".
Además, Nazerbaev ha reconocido
repetidamente que la Iglesia católica tiene
una larga historia en Kazajstán e igual dignidad
que las otras confesiones, bloqueando el intento de
franjas musulmanas y ortodoxas de definir la Iglesia
católica como una secta llegada recientemente.
"El Santo Padre Juan Pablo II
llegó no para reforzar el poder de la Iglesia,
sino su misión. Por eso pidió a los
obispos y sacerdotes que, antes que estructuras, construyan
comunidades y sean testigos de Cristo a través
del don de sí mismos, recordando los orígenes
cuando, sacerdotes y laicos, bajo la persecución
soviética, podían ofrecerse sólo
a sí mismos como signo de la bondad del cristianismo",
dice el P. Cervellera.
Pero según el Sacerdote, el
Papa no se ha ocupado sólo de los católicos:
"Superando actitudes de condena en bloque o de
indiferencia, ha ayudado al Islam a distinguir entre
verdadera fe en el Dios único y el fundamentalismo,
entre amor y terrorismo, 'que profana el nombre de
Dios y desfigura la verdadera imagen del hombre'.
El Papa ha puesto las bases para una lucha eficaz
contra el terrorismo destructivo que, antes que armas
militares y violencia para la autodefensa, necesita
robustecer las raíces espirituales, comprometidas
desde hace tiempo tanto en Oriente como en Occidente",
concluye el P. Cervellera.
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