El deber del ciudadano fiel

Los católicos de Estados Unidos han sido ciudadanos fieles desde antes de que este país tuviera un nombre.

Los primeros misioneros establecieron escuelas y servicios humanos básicos. Ellos ayudaron a formar economías locales basadas en la agricultura, la artesanía y la manufactura ligera.

Una generación antes de la Revolución estadounidense, las Hermanas Ursulinas de Francia, abrieron un orfanatorio, un hospital y una escuela para niñas en el estado de Luisiana – sirviendo en su mayoría a no católicos.

Desde aquellos primeros días, los católicos y las instituciones de la Iglesia han estado involucrados en los ministerios sociales que sirven el bien común de nuestra sociedad – escuelas, hospitales y todo tipo de deferentes organizaciones benéficas.

Además de esas buenas obras, los católicos siempre han sido una fuerza para la reforma y la justicia social – desde el movimiento contra la esclavitud hasta la lucha de los derechos civiles, y nuestro trabajo de hoy en día para terminar con el aborto y la pena de muerte, así como para encontrar una solución justa al tema de la inmigración.

Hemos sido bendecidos con vivir en un país donde nuestros valores religiosos y nuestra contribución basada en la fe, a nuestra vida pública, han sido respetados y valorados.

Por eso el gobierno, en todos los niveles, siempre ha trabajado con agencias de la Iglesia para proporcionar servicios sociales vitales. Esta asociación ha servido bien al pueblo estadounidense a lo largo de nuestra historia.

Pero en los últimos años, nuestra relación con el gobierno ha sido tensa debido a las presiones del pensamiento y la política secular.

Todos nos damos cuenta de las demandas del gobierno federal hacia los católicos y otras instituciones religiosas comiencen a pagar por el control natal de sus empleados y las drogas que causan abortos, así como las esterilizaciones y otros servicios.

Pero ese es solamente un ejemplo obvio. Cada día, en todo el país, los organismos de la Iglesia están siendo presionadas para ir con los dictados del gobierno que violan nuestra libertad religiosa y nuestra conciencia. En algunos casos, agencias de la Iglesia se han visto obligados a cerrar antes de poner en peligro nuestras enseñanzas católicas.

Es por eso que la libertad religiosa es uno de los problemas clave que enfrentamos como ciudadanos católicos en este año de elecciones.

No hay duda de que en los últimos años nuestro país se ha vuelto fuertemente secular – y parece que no hay retorno o un cambio de dirección.

En los próximos años, creo que los católicos van a tener que hacer un poco de pensamiento crítico y examen de conciencia sobre nuestro lugar en un Estados Unidos “post-cristiano” radicalmente secular.

La pregunta básica es la siguiente: ¿Cómo vamos a vivir y trabajar llevando adelante nuestra misión cristiana en un Estados Unidos donde la fe religiosa y la conciencia ya no son respetadas?

Este es un nuevo momento para los católicos y para la Iglesia en los Estados Unidos.

En diferentes momentos de nuestra historia, nos hemos enfrentado a la intolerancia anticatólica y discriminación, pero nunca antes habíamos enfrentado a una situación en la que nuestro gobierno activamente se opone a las enseñanzas y prácticas católicas.

Así que la libertad religiosa es un tema crucial en nuestros tiempos.

Debemos defender la libertad de la Iglesia para llevar acabo sus ministerios sin intrusión del gobierno. Debemos defender los derechos de los católicos para vivir y participar en la sociedad de acuerdo con su conciencia.

Pero aún más importante que la libertad religiosa, es lo que hacemos con esa libertad.

Este nuevo momento nos llama a una renovación de nuestra fe – y a hacer un nuevo compromiso para vivir nuestra fe en la sociedad. Ahora, más que nunca, necesitamos conocer nuestra fe y tenemos que tener el valor para dar testimonio de nuestras creencias y de las enseñanzas de la Iglesia.

Es por esto que les recomiendo firmemente que en este año de elecciones, cada uno de ustedes lea la declaración de los Obispos Católicos de Estados Unidos, “Formando Conciencias para una Ciudadanía Fiel”. Está disponible en una página de Internet especial, establecida por los obispos, la cual también contiene muchas de las declaraciones de los obispos sobre asuntos sociales (www.faithfulcitizenship.org). Yo pondré un enlace con esa página en mi página de Facebook.

En este documento, los obispos no tratan de decirles a ustedes cómo votar. Por el contrario, nosotros ofrecemos principios y consideraciones para ayudarles a formar su conciencia, de modo que ustedes vean el mundo a la luz de la verdad de Dios. Esta formación de la conciencia es un deber importante para todos nosotros.

Los obispos dicen con razón que “”todaslas cuestiones no tienen el mismo pesomoral y la obligación moral de oponerse a los actos intrínsecamentemalos, tiene una relevancia especial en nuestra concienciay nuestras acciones”.

Eso significa que nuestra prioridad siempre debe ser promover la santidad de la vida humana y el derecho a la vida – especialmente para los no nacidos, los ancianos y los enfermos. A menos que el derecho a la vida sea protegido, todos los demás derechos en nuestra sociedad están en riesgo. El derecho a la vida es el fundamento de todos los demás derechos –la libertad, y el verdadero fundamento de la justicia y la paz en la sociedad.

Así que mantengámonos orando unos por otros y por nuestro país.

Y pidamos a nuestra Santísima Madre María, que nos ayude a tener el valor para crecer en nuestro compromiso para ser fieles ciudadanos de este gran país.

*La columna de opinión de Mons. José Gomez está disponible para ser utilizada gratuitamente en versión electrónica, impresa o verbal. Sólo es necesario citar la autoría (Mons. José Gomez) y el distribuidor (ACI Prensa)