Beato
Marcel Callo
1921-1945
Fiesta: 19 de marzo
El Beato
Marcel Callo nació en Rennes, Francia, el segundo de nueve
hijos. Cuando tenía 12 años, se convirtió en
aprendiz de imprenta y tomó el rol de hijo mayor cuando su
hermano mayor entró al seminario.
Era miembro
de la Cruzada Eucarísica, que enseñaba a los jóvenes
a vivir una oración ininterrumpida poniendo a la Eucaristía
en el corazón de su vida. También era un Scout.
Se convirtió
en militante del movimiento Juventud de Obreros Católicos,
ya que buscaba vivir su fe en el mundo secular del trabajo. Con la
ocupación nazi de Francia, la vida cambió radicalmente
para todos, especialmente para los católicos practicantes.
Por ejemplo, se prohibieron oficialmente las actividades de las asociaciones
cristianas, y las ramas del movimiento de Juventud de Obreros Católicos
tuvo que pasar a la clandestinidad. La gente se refería a ellos
como los Juventud de Obreros Católicos de las Catacumbas.
En 1943,
una de las hermanas de Marcel murió durante el bombardeo. En
ese momento, también se vio obligado a realizar servicios de
trabajos forzados. Estaba comprometido para casarse en ese tiempo;
sin embargo, aceptó realizar los trabajos forzados porque temía
por lo que le podía pasar a su familia si se negaba. También
veía el servicio de trabajo como una oportunidad para evangelizar.
En Zelha-Melhis,
a donde lo enviaron a trabajar, experimentó períodos
de angustia y desaliento. Sin embargo, encontró la fuerza para
organizar de manera clandestina la vida cristiana de los trabajadores.
El 19 de
abril de 1944 lo arrestaron por ser "demasiado católico".
Primero, lo enviaron a la prisión en Gotha y luego a los campos
de concentración en Flossenburg y Mauthausen. Marcel y los
otros detenidos sufrieron de manera terrible con el régimen
de los nazis. Murió el 19 de marzo de 1945, después
de fuertes dolores de estómago.
En su viaje
de fe y en el camino a la santidad, no estaba solo. De hecho, la familia
de Marcel, la Diócesis de Rennes, el movimiento de Juventud
de Obreros Católicos todos tuvieron un rol en el camino a la
santidad de este joven.
El 4 de
octubre de 1987, el Papa Juan Pablo II beatificó a Marcel Callo.
"Marcel
no se convirtió en un hombre del Evangelio por si solo",
dijo el Papa cuando beatificó a Marcel. "Lleno de talento
y buena voluntad, también luchó contra este mundo, él
mismo, y contra las presiones de los demás. Abierto por completo
a la gracia, dejó que el Señor lo guiara, incluso hasta
el martirio.
"Las
pruebas hicieron madurar su amor a Cristo. Desde la prisión
escribió a su hermano, quien hacía poco tiempo había
sido ordenado sacerdote: 'Afortunadamente, Él es un amigo que
nunca me abandona y sabe cómo consolarme. Con Él, siempre
puedo superar los peores momentos. Cuánto agradezco a Cristo
por haberme conducido al lugar donde me encuentro ahora.
"Sí,
Marcel encontró la Cruz. Separado de su familia y de su novia,
a quien amaba tierna y castamente, se fue a Alemania, donde restableció
el Movimiento de la Juventud de Obreros Católicos. Muchos de
sus amigos del movimiento también murieron como testigos fieles
de Jesucristo. Perseguido por la Gestapo, Marcel fue un testigo hasta
el final. Como el Señor, amó a su prójimo hasta
el extremo y toda su vida se convirtió en la Eucaristía...
"Nos
recuerda a todos, laicos, religiosos, sacerdotes, obispos, el llamado
universal a la santidad y a la espiritualidad juvenil que nuestro
mundo tanto necesita para poder continuar proclamando el Evangelio."
Beato Marcel
Callo, danos el coraje para seguir tu ejemplo de santidad.
Cortesía de la Arquidiócesis de Paris
Fuente: Página oficial de Toronto