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Vigilia
de la JMJ 2002: A construir la civilización de Dios
Vigilia
de la JMJ 2002: A construir la civilización de Dios
TORONTO,
28 Jul. 02 (ACI).- Ante el medio
millón de jóvenes que pernotó en la explanada de Downsview Lands en
Toronto, el Papa Juan Pablo
II cuestionó la revolución tecnológica que privilegia los criterios
de productividad y eficiencia sobre el hombre, y llamó a los jóvenes
del mundo a construir una civilización de paz y libertad fundada en
Cristo.
En la Vigilia
que constituyó una de las actividades centrales de la JMJ, el Santo
Padre afirmó ante jóvenes de todo el mundo, que "la aspiración
que nutre la humanidad, en medio de innumerables injusticias y sufrimientos,
es la esperanza de una nueva civilización marcada por la libertad y
la paz".
"Pero
para esa tarea, necesitamos una nueva generación", advirtió. "¡Ustedes
deben ser esos constructores! Ustedes son los hombres y mujeres del
mañana. El futuro está en sus corazones y sus manos", declaró
Juan Pablo II, que llegó al escenario tras saludar durante media hora
a la multitud desde el 'papamóvil'.
Contrastes del siglo pasado
El siglo
XX, agregó el Papa, muchas veces "intentó construir la ciudad del
hombre sin referencia a él", pero "terminó finalmente por
construir esa ciudad contra el hombre".
En este
sentido, dijo que son dos las imágenes del nuevo milenio: "Uno,
la visión de multitudes de peregrinos llegando a Roma durante el Gran
Jubileo para pasar a través de la Puerta Sagrada que es Cristo, nuestro
salvador y redentor; y la otra, el terrible ataque terrorista en Nueva
York, una imagen que es como una suerte de icono de un mundo en el cual
parecen prevalecer la hostilidad y el odio".
Según el
Pontífice, este contraste despertó enormes interrogantes que sólo
tienen respuesta en Cristo. "¿Es suficiente confiar en la revolución
tecnológica que está teniendo lugar ahora, que parece responder sólo
al criterio de la productividad y la eficiencia, sin referencia a la
dimensión espiritual del individuo o a ningún valor universalmente compartido?",
cuestionó.
"¿Está
bien contentarse con respuestas provisionales a las preguntas finales,
y abandonar la vida a los impulsos del instinto, a sensaciones de corta
duración o a modas pasajeras?", agregó.
"Queridos
jóvenes, permitan ser tomados por la luz de Cristo, y difundan esa
luz donde quiera que estén", rogó el Papa, que lucha contra
los estragos del tiempo, la artritis y el parkinson, pero pareció haber
recuperado energías toda la semana por la presencia de los jóvenes.
Amigos de Cristo
El Papa
aseguró a los peregrinos que "sólo Cristo es el amigo fiel que
nunca nos decepciona". "En ustedes, venidos de los cuatro
rincones del mundo, la Iglesia ve su futuro, y siente el llamamiento
a la juventud con el cual el espíritu santo siempre la enriquece",
insistió.
"Queridos
jóvenes amigos", dijo el Papa en español, y fue interrumpido por
una ovación de varios minutos por unos 35 mil peregrinos hispanohablantes.
"Os agradezco vuestra presencia esta noche. Os abrazo de corazón,
y siempre rezo por vosotros, para que ahora y siempre seáis la sal de
la Tierra y la luz del mundo".
"No
permitan que nadie esté delante de ustedes en esta carrera, ni esperen
a ser mayores para comprometerse en la conquista de la santidad, la
cual -advirtió- es siempre joven, como eternamente joven es también
Dios. ¡Dejen que la luz de Cristo ilumine sus vidas!", exhortó.
Los peregrinos
desafiaron el calor y la humedad desde muy temprano para celebrar la
vigilia junto al Papa y dormir bajo las estrellas hasta la misa papal
del domingo.
Las horas
previas a la llegada del Papa fueron de fiesta. Los fieles se instalaron
desde la mañana unos junto a otros frente a un inmenso escenario, abriendo
carpas, sombrillas, paraguas y hasta cajas de cartón para protegerse
del sol y de una fina lluvia intermitente.
El día del Papa
Al comienzo
de esta jornada, tras abandonar a primera hora las instalaciones del
monasterio basiliano de la isla Strawberry, donde se aloja desde el
martes, Juan Pablo II se instaló en la casa central de la Congregación
de las Hermanas de San José.
El Santo
Padre permanecerá en este monasterio, ubicado en las inmediaciones del
Morrow Park local, hasta mañana, cuando está previsto que viaje a Guatemala
para iniciar la segunda etapa de su viaje pastoral número 97.
Sostuvo
por la mañana una serie de encuentros breves con el primer ministro
canadiense Jean Chretién; con la gobernadora general Adrienne Clarkson;
el jefe de gobierno de Ontario, David Young, y el síndico local, Mel
Lastman.
Con todos
ellos, luego de intercambiar palabras de saludo y cortesía, realizó
el tradicional intercambio de regalos, casi siempre rosarios y otros
símbolos religiosos.
Posteriormente
y acompañado sólo por religiosas de la orden que le acoge en sus instalaciones
y algunos miembros de su séquito, el Sumo Pontífice rezó el Angelus
y comió, también en privado, con los obispos integrantes de la Conferencia
Episcopal de Canadá.
En dicho
evento sólo la religiosa Margaret Myatt, superiora general de la Congregación
de las Hermanas de San José, hizo uso de la palabra, además de Juan
Pablo II.
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