ROMA, 19 Ago. 00 (ACI).- La cruz de madera, símbolo del Jubileo de los Jóvenes, será llevada en la noche a pie desde el Coliseo directamente hasta Tor Vergata por doscientos jóvenes de varias naciones que solicitaron hacer una procesión simbólica.
Roma se convertía al caer la noche de ayer en el monumental escenario
de un Via Crucis en el que han participado unos 300 mil jóvenes de la
Jornada Mundial de la Juventud.
El recorrido de las estaciones comenzó en la antiquísima Basílica de Santa María en Ara Coeli, junto al Capitolio, y concluyó en el Coliseo. Dado que el número de los jóvenes presentes en Roma ha alcanzado ya el millón, tuvieron que celebrarse otros Viacrucis en las plazas de Roma. De este modo se pudo garantizar una participación organizada de los peregrinos.
Los misterios comenzaron con el lavatorio de los pies en la Última Cena. El camino hacia la cruz continuó con la institución del Sacramento de la Eucaristía y con la traición de Judás, hasta llegar al Calvario, donde ya en la Cruz Jesús prometió el Reino al buen ladrón.
En cada estación se leyó un pasaje del Evangelio, se propuso una meditación y se escuchó el testimonio de uno de los jóvenes presentes, procedentes de los cinco continentes. Un joven estadounidense rezó por todos los condenados a muerte que comparten con Cristo "una sentencia inapelable". Un muchacho palestino oró por la paz y un ruandés para que en su país pueda renacer de verdad el perdón.
La mirada de todos se concentró en la cruz, símbolo de la Jornada, que fue entregada por el Papa a los jóvenes en 1984 y que en estos 16 años ha dado la vuelta al mundo. Durante la procesión, se proyectaron sobre las megapantallas colocadas en el recorrido, reproducciones de algunas obras de arte.
Al final del Viacrucis se proclamó en el Coliseo el himno de la caridad de San Pablo, presidido por el Vicario de Roma, Cardenal Camillo Ruini.






