|
|
||||||||
|
Meditaciones Dominicales
Todo comenzó con el bautismo de Juan (Mc 1,7-11)
Bautismo del Señor - 11 de enero de 2009 El Evangelio de Marcos comienza abruptamente, haciendo la primera presentación de Jesús cuando ya está en edad adulta y viene a ser bautizado por Juan en el Jordán. En efecto, la primera frase de este Evangelio se refiere a Juan y al movimiento creado en torno a él: “Apareció Juan bautizando en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados. Acudía a él gente de toda la región de Judea y todos los de Jerusalén, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados” (Mc 1,4-5). Lo más característico de Juan era su bautismo. Después de este exordio, sigue el Evangelio resumiendo su predicación: “Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo”. Todo el objetivo de Juan era anunciar a otro, que vendría detrás de él y que lo superaría a él por tres motivos: es más fuerte; es de mucho mayor rango, al punto que Juan no es digno ni siquiera de desatarle las sandalias; y, sobre todo, bautizará con Espíritu Santo, mientras que el bautismo de Juan era sólo de agua. Para hacernos una idea de la identidad de ese otro consideremos esta última característica. ¿Quién puede conferir el Espíritu Santo sino sólo Dios? Es lo que enseña el Antiguo Testamento: “Envías tu Espíritu, Señor, y todas las cosas son creadas, y renuevas la faz de la tierra” (Sal 104,30). Por otro lado, si Jesús comunica el Espíritu Santo es porque él lo posee. Responde, entonces, a la descripción del Mesías (Ungido) que hacían los profetas: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido” (Is 61,1). En seguida hace su aparición el que había sido anunciado por Juan: “Y sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán”. Es la primera afirmación sobre Jesús; no se nos ha dicho nada sobre su nacimiento, nada sobre su infancia, ni sobre el origen de su nombre. Es cierto que el título de este escrito dice que se va a tratar de él y que esto es una Buena Nueva: “Comienzo del Evangelio de Jesús Cristo, Hijo de Dios” (Mc 1,1). Tenemos testimonios que afirman que el Evangelio de Marcos recoge la predicación de San Pedro en Roma. El más antiguo de estos testimonios es el de Papías, Obispo de Hierápolis. Papías fue discípulo del Apóstol Juan y escri-bió la "Explicación de las sentencias del Señor", publicada en los años 130-140 d.C. Allí se refiere al Evangelio de Marcos en estos términos: "El Presbítero (el Apóstol Juan) dijo también lo siguiente: 'Marcos, intérprete de Pedro, escribió cuidadosamente todo lo que recordaba de las cosas dichas y hechas por el Señor pero sin orden'. El no había escuchado al Señor ni había sido su discípulo, pero más tarde -como ya dije- había sido discípulo de Pedro, que adaptaba su enseñanza a las necesidades de los oyentes, pero no tenía intención de hacer una exposición ordenada de los dichos del Señor. Así Marcos no cometió errores al referir las cosas exactamente como las recordaba, pues su única preocupación fue no omitir nada de lo que había oído y de no adulterar nada’" (citado por Eusebio, Hist. Ecles. III,39,15). El Evangelio de Marcos refleja la predicación de Pedro dirigida a los judíos y también a los gentiles de Roma. Tenemos una confirmación de este testimonio en el mismo Nuevo Testamento. En efecto, Lucas, que conoció el Evangelio de Marcos y lo usó como fuente para su propio Evangelio, cuando pone en boca de Pedro un discurso dirigido a la casa del centurión romano Cornelio, le da el mismo esquema que el Evangelio de Marcos: “Dios ha enviado su palabra a los hijos de Israel, anunciándoles la Buena Nueva de la paz por medio de Jesucristo que es el Señor de todos. Vosotros sabéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después que Juan predicó el bautismo; cómo Dios a Jesús de Nazaret le ungió con el Espíritu Santo y con poder, y cómo él pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él; y nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la región de los judíos y en Jerusalén” (Hech 10,36-39). Se trata de la Buena Nueva (el Evangelio) de la paz, anunciada por Dios por medio de Jesús Cristo; pero todo comenzó “después que Juan predicó el bautismo”. Y lo primero que se dice es que “a Jesús de Nazaret Dios lo ungió con el Espíritu Santo y con poder”. El resto de su actividad se explica por este don: “Dios estaba con él”. Y esto es también lo primero que dice el Evangelio de Marcos, después de presentar el bautismo de Juan: “En cuanto salió Jesús del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él. Y se oyó una voz que venía de los cielos: ‘Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco’”. Este es el primer texto trinitario del Evangelio. La voz del cielo llama a Jesús “su Hijo amado”: ya tenemos al Padre y al Hijo. Igualmente clara es la tercera Persona divina: el Espíritu como una paloma baja del cielo sobre Jesús. De esta manera Jesús de Nazaret quedó constituido como el Cristo (Ungido) y podrá decir de sí mismo en la sinagoga de su pueblo: “El Espíritu del Se-ñor está sobre mí, porque me ha ungido” (Lc 4,18). Es lo mismo que dice San Pedro en casa de Cornelio: “Dios ungió a Jesús de Nazaret con Espíritu Santo y poder”. Esta misma unción hemos recibido nosotros en el momento de nuestro bautismo y hemos adquirido estrecha comunión con Jesús de Nazaret. Dios confirma y acrecienta esa unción del Espíritu Santo en el sacramento de la Confirmación. PUBLICIDAD |
Recursos más Visitados
Últimas Noticias
06:17 am | El poder real de Cristo Rey no es un poder mundano, es el poder del Amor, dice Benedicto XVI 06:22 pm | Cristianismo no está al servicio del poder civil, explica Cardenal Bagnasco 01:29 pm | Mensaje del Episcopado al pueblo de México puede descargarse en Internet 08:45 am | El Papa Benedicto XVI recibe al primado anglicano: Proseguir relaciones ecuménicas 08:22 am | Anunciar la esperanza a través de la verdadera belleza, exhorta Benedicto XVI a artistas Reciba nuestras noticias
|
PUBLICIDAD
Anuncie Aqui |
||||||
|
||||||||
