La devoción al Corazón
de Jesús ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia,
desde que se meditaba en el costado y el Corazón abierto
de Jesús, de donde salió sangre y agua. De ese Corazón
nació la Iglesia y por ese Corazón se abrieron las
puertas del Cielo.
Quisiéramos expresar nuestro agradecimiento al Doctor José Agustín de la Puente Candamo y al Doctor José de la Puente Brunke por habernos permitido acceder a la Biblioteca Virgina Candamo de Puente, de donde hemos tomado buena parte del material con que ha sido elaborado este especial.