Durante el anuncio del
Reino, Jesús nos muestra lo que éste significa para
nosotros como Salvación, Revelación y Reconciliación
ante la mentira mortal del pecado que existe en el mundo. Jesús
responde a Pilatos cuando le pregunta si en verdad Él es
el Rey de los judíos: "Mi Reino no es de este mundo.
Si mi Reino fuese de este mundo mi gente habría combatido
para que no fuese entregado a los judíos; pero mi Reino no
es de aquí" (Jn 18, 36). Jesús no es el Rey de
un mundo de miedo, mentira y pecado, Él es el Rey del Reino
de Dios que trae y al que nos conduce.