Luego que el Señor
Jesús se apareció a sus discípulos
fue elevado al cielo. Este acontecimiento marca la transición
entre la gloria de Cristo resucitado y la de Cristo
exaltado a la derecha del Padre. Marca también
la posibilidad de que la humanidad entre al Reino de
Dios como tantas veces lo anunció Jesús.
De esta forma, la ascensión del Señor
se integra en el Misterio de la Encarnación,
que es su momento conclusivo.