Semana XVII del Tiempo Ordinario
19. Muchos judíos habían ido a casa de Marta y María para consolarlas por causa de su hermano.
20. Cuando Marta supo que Jesús llegaba, fue a su encuentro, en tanto que María se quedó en casa.
21. Marta dijo, pues, a Jesús: "Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.
22. Pero sé que lo que pidieres a Dios, te lo concederá".
23. Díjole Jesús: "Tu hermano resucitará".
24. Marta repuso: "Sé que resucitará en la resurrección en el último día".
25. Replicóle Jesús: "Yo soy la resurrección y la vida; quien cree en Mí, aunque muera, revivirá.
26. Y todo viviente y creyente en Mí, no morirá jamás. ¿Lo crees tú?"
27. Ella le respondió: "Sí, Señor. Yo creo que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que viene a este mundo".
COMENTARIO
22 ss. La fe de Marta es pobre, puesto que no esperaba el milagro por virtud del mismo Jesús. Por eso dijo el Señor: "Yo soy la resurrección y la vida". Crece entonces la fe de Marta de modo que confiesa: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios" (v. 27).
24. Jesús les había sin duda enseñado ese misterio como en 6, 39, 40, 44 y 54.
25 s. Cf. 6, 50. Léase con atención lo que dice S. Pablo a este respecto (I Cor. 15, 51 - 55 y I Tes. 4, 13 - 18).
27. El que viene: en griego, ho erjómenos, participio presente que traduce literalmente la fórmula hebrea: Ha - ba, con que el Antiguo Testamento anuncia al Mesías Rey venidero. Así lo vemos en Mat. 11, 13 y 21, 9, en Luc. 7, 19 y en Juan 6, 14, etc., aplicado como aquí en el sentido de el que había de venir. En Mat. 23, 39 (véase la nota) Jesús se aplica la misma palabra griega correspondiente a la misma expresión hebrea del S. 117, 26 que Él cita allí, pero esta vez con relación a su segunda venida. Lo mismo hace en Mat. 16, 28; 26, 64; Marc. 13, 26; 14, 62, etc., anunciando la primera vez su Transfiguración, y todas las demás veces su Parusía, y usando siempre esta palabra en el sentido de futuro en que la había usado el Bautista al anunciar la primera en Mat. 3, 11, donde la Vulgata la traduce por: venturus (venidero). Es decir que aunque Jesús ya vino, sigue siendo el que viene, o sea el que ha de venir, pues cuando vino no lo recibieron (1, 11) y entonces Él anunció a los judíos que vendría de nuevo (cf. Hebr. 9, 28; Hech. 3, 20 ss.; Filip. 3, 20 s., etc.), por donde en adelante el participio presente tiene el sentido de futuro como lo usa Jesús en los anuncios de su Parusía que hemos mencionado. Cf. II Juan 7; Apoc. 1, 8. Así lo hace también San Pablo (cf. Hebr. 10, 37 y nota), tomando esa palabra que Habacuc (2, 3 s.) usa en los LXX para anunciar al Libertador de Israel, y aplicándola, como dice Crampón, al Cristo venidero en los tiempos mesiánicos, o sea, como dice la reciente Biblia de Pirot, "cuando venga a juzgar al mundo".









