Evangelio según San Marcos, capítulo 6, versículos del 14 al 29
6 de Febrero de 2009
Semana IV del Tiempo Ordinario
MUERTE DEL BAUTISTA.
14. El rey Herodes oyó hablar (de Jesús), porque su nombre se había hecho célebre y dijo: "Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos, y por eso las virtudes obran en Él".
15. Otros decían: "Es Elías" otros: "Es un profeta, tal como uno de los (antiguos) profetas".
16. No obstante esos rumores, Herodes decía: "Aquel Juan, a quien hice decapitar, ha resucitado".
17. Herodes, en efecto, había mandado arrestar a Juan, y lo había encadenado en la cárcel, a causa de Herodías, la mujer de Filipo, su hermano, pues la había tomado por su mujer.
18. Porque Juan decía a Herodes: "No te es lícito tener a la mujer de tu hermano".
19. Herodías le guardaba rencor, y quería hacerlo morir, y no podía.
20. Porque Herodes tenía respeto por Juan, sabiendo que era un varón justo y santo, y lo amparaba: al oírlo se quedaba muy perplejo y sin embargo lo escuchaba con gusto.
21. Llegó, empero, una ocasión favorable, cuando Herodes, en su cumpleaños, dió un festín a sus grandes, a los oficiales, y a los personajes de Galilea.
22. Entró (en esta ocasión) la hija de Herodías y se congració por sus danzas con Herodes y los convidados. Dijo, entonces, el rey a la muchacha. "Pídeme lo que quieras, yo te lo daré".
23. Y le juró: "Todo lo que me pidas, te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino".
24. Ella salió y preguntó a su madre: "¿Qué he de pedir?" Esta dijo: "La cabeza de Juan el Bautista".
25. Y entrando luego a prisa ante el rey, le hizo su petición: "Quiero que al instante me des sobre un plato la cabeza de Juan el Bautista".
26. Se afligió mucho el rey; pero en atención a su juramento y a los convidados, no quiso rechazarla.
27. Acto continuo envió, pues, el rey un verdugo, ordenándole traer la cabeza de Juan.
28. Éste fue, lo decapitó en la prisión, y trajo sobre un plato la cabeza que entregó a la muchacha, y la muchacha la dió a su madre.
29. Sus discípulos luego que lo supieron, vinieron a llevarse el cuerpo y lo pusieron en un sepulcro.
COMENTARIO14 ss. Véase Mat. 14, 1 ss.; Luc. 3, 19 s.; 9, 7 ss.
16. Era la mala conciencia lo que atormentaba a Herodes; por eso veía en Jesucristo al Bautista, a quien había matado. "No hay pena comparable a una conciencia cargada de crímenes, porque cuando el hombre sufre exteriormente, se refugia en Dios; pero una conciencia desarreglada, no encuentra a Dios dentro de sí misma; entonces, ¿dónde puede hallar consuelos? ¿dónde buscar el reposo y la paz?" (S. Gregorio).
18. Véase Lev. 18, 16.