Evangelio del día
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Evangelio según San Marcos, capítulo 4, versículos del 35 al 41
31 de Enero de 2009

Semana III del Tiempo Ordinario

JESUS CALMA LA TEMPESTAD.

35. Y les dijo en aquel día, llegada la tarde: "Pasemos a la otra orilla".
36. Entonces ellos, dejando a la multitud, lo tomaron consigo tal como estaba en la barca; y otras barcas lo acompañaban.
37. Ahora bien, sobrevino una gran borrasca, y las olas se lanzaron sobre la barca, hasta el punto de que ella estaba ya por llenarse.
38. Mas Él estaba en la popa, dormido sobre un cabezal. Lo despertaron diciéndole: "Maestro, ¿no te importa que perezcamos?"
39. Entonces Él se levantó, increpó al viento y dijo al mar: "¡Calla; sosiégate!" Y se apaciguó el viento y fue hecha gran bonanza.
40. Después les dijo: "¿Por qué sois tan miedosos? ¿Cómo es que no tenéis fe?"
41. Y ellos temían con un miedo grande, y se decían unos a otros: "¿Quién es, entonces, Éste, que aun el viento y el mar le obedecen?".



COMENTARIO

40. Véase Mat. 8, 23 ss.; Luc. 8, 22 ss. La barca abandonada a las olas es una imagen de la Iglesia, que sin cesar tiene que luchar contra toda clase de tormentas; mas Cristo está en la barca para conducirla a través del "tiempo de nuestra peregrinación" (I Pedr. 1, 17) "en este siglo malo" (Gál. 1, 4). Tengamos, pues, confianza.

41. ¿Quién es entonces?: Vemos por esta expresión la incertidumbre en que aun estaban estos discípulos respecto de Jesús, no obstante la admirable confesión de Natanael en Juan 1, 49.

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